"Un islamista es un militante político. Su única ambición es instaurar un Estado teocrático en su país y gozar plenamente de su soberanía y su independencia... Por su parte, un integrista es un yihadista radical. No cree en la soberanía de los Estados musulmanes ni en su autonomía. Para él, son Estados vasallos destinados a disolverse en un solo califato. Porque el integrista sueña con una umma -comunidad de creyentes- indivisible que se extiende desde Indonesia hasta Marruecos para, de no conseguir convertir Occidente al Islam, avasallarlo o destruirlo... Nosotros (los palestinos) no somos islamistas ni integristas. Sólo somos los hijos de un pueblo expoliado y humillado que luchan con los medios de que disponen para recuperar su patria y su dignidad, ni más ni menos." ("El atentado", Yasmina Khadra, pág. 168)
viernes, 9 de octubre de 2009
Islamismo, Integrismo y lucha palestina
Querido lector, hé aquí un pequeño texto para que reflexione este fin de semana a la hora del café. Quien habla, es un palestino que charla con un doctor de origen árabe que vive en Israel:
jueves, 8 de octubre de 2009
PP y PSOE aprueban la "injusticia universal"
Ayer el Senado de España aprobó por una amplia mayoría la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que tiene como objetivo apartente "modernizar la justicia española", y como motivo real, la limitación de la jurisdicción de los tribunales españoles a supuestos en los que existan víctimas españolas. En una nueva muestra de la capacidad de sus señorías para asentir a todo lo que les mandan desde su grupo político, sólo Izquierda Unida y el Grupo Mixto pusieron la nota crítica a esta ignominiosa reforma.
Mugabe, Obiang y el Ejército de Israel ya pueden respirar tranquilos, porque sus crímenes no serán juzgados en España. El Ministro Moratinos, y los dos grandes partidos políticos españoles han claudicado ante las exigencias de Livni y Lieberman para que los jueces españoles no puedan juzgar los crímenes de guerra que Israel perpetró en la franja de Gaza a principios de 2009.
¿Qué tribunal va a juzgar entonces a los verdugos, si las víctimas son de una nación sin Estado, como Palestina o Sahara? ¿Israel y Marruecos?
Querido lector, no se preocupe, que no parece grave. Deje que los asesinos sonrían tranquilos, que también están en su derecho. Usted siga perteneciendo a ese más del 80% de ciudadanos que votan a quienes encubren a los criminales internacionales, y encárguese de disfrutar de su café
miércoles, 7 de octubre de 2009
Impotencia
Esta imagen fue tomada cerca de la aldea palestina de Hawara, al norte de Cisjordania, el 1 de junio de 2009, por un fotógrafo de AFP. Muestra a un campesino palestino tratando de apagar el incendio que los colonos israelís del cercano asentamiento de Yitzhar acaban de provocar en sus tierras de labranza. Los colonos han considerado que necesitan más Lebensraum -espacio vital-, para nuevas viviendas y esta es su manera de lograr más terreno.
Como Israel domina el agua de la zona, este campesino trata en vano de mitigar el fuego con una rama. No podrá hacer nada. En poco tiempo el fuego consumirá su trabajo de muchos años, el terreno quedará totalmente despejado, y el primer Ministro israelí podrá proclamar satisfecho, que su plan de ampliación del asentamiento de Yitzhar marcha según lo esperado. Si el campesino tiene suerte, quizás su casa aún esté lo suficientemente lejos del asentamiento como para no ser ocupada hasta dentro de unos años.Querido lector, deje de contemplar ya la imagen, pues se le podría quedar grabada en la memoria, y las llamas de indignación podrían quemar su café.
martes, 6 de octubre de 2009
Deir Yassin
En la mañana del 9 de abril de 1948, comandos del Irgun -dirigidos por Menachem Beguin- y de Lehi, enviados por la Hagannah, atacaron Deir Yassin, un pueblo donde vivían 750 palestinos. Estaba situado fuera del área asignada por las Naciones Unidas al Estado de Israel, pero dada su posición estratégica, en el camino que va desde Tel Aviv a Jerusalem, el Plan Dalet establecía que se debería tomar posesión de ese enclave.Es preciso aclarar que el Plan Dalet fue un plan diseñado unilateralmente por la Hagannah en 1947 para "defender al naciente judío de la invasión", es decir, para extender el territorio del Estado de Israel más allá de lo que las resoluciones de la ONU ordenaban.
En los ataques a Deir Yassin de esa mañana perecieron alrededor de 150 palestinos, y una gran mayoría huyeron despavoridos como pudieron. Los que se negaron a abandonar Deir Yassin, fueron sacados de sus casas por las fuerzas del Irgún y el Lehi, y reunidos en las inmediaciones del pueblo. Allí, 93 personas fueron asesinadas a sangre fría, entre las que se encontraban al menos 30 niños. Después, 55 chavales, ya huérfanos, fueron literalmente arrojados fuera de la ciudad, y encontrados por la filántropa Hind Husseini, quien se los llevó a su hotel de la Colonia Americana, y que luego crearía el orfanato de Dar El-Tifl.
Fahim Zaydan, que tenía 12 años por entonces, relata lo ocurrido:
"Nos sacaron afuera a uno tras otro; dispararon a un señor mayor, y cuando una de sus hijas chilló de desesperación, también la dispararon. Luego llamaron a mi hermano Muhammaad, y lo dispararon delante nuestro, y cuando mi madre gritó, agachándose hacia él, -llevando a mi hermana pequeña, Hudra, en sus manos-, la dispararon también" (The Ethnic cleansing of Palestine, Ilan Pappe, pág.90)
Este episodio de la etapa fundacional del Estado de Israel se saldó con casi 250 muertos y todo un pueblo desalojado de palestinos. En la actualidad, el territorio está dentro del Estado de Israel, en lo que supone un acto de legitimación de la conquista por la fuerza por parte de la comunidad internacional. Las víctimas de la matanza de Deir Yassin han sido olvidadas.
Querido lector, si no quiere volverse loco, deje de leer y disfrute ya del café. No le gustará saber que la antigua escuela palestina de Deir Yassin alberga hoy un centro israelí para enfermos mentales, y que quien comandó la masacre, Menahem Beguin, llegó a Primer Ministro de Israel y en 1978 recibió el Premio Nobel de la Paz.
sábado, 3 de octubre de 2009
Los orígenes del Ejército de Israel

Para poder entender bien la realidad actual, es imprescindible conocer el pasado, y ver cómo se ha llegado hasta la situación actual. Así, hoy trataremos de esclarecer de dónde viene el ejército israelí, y cómo lograron los judíos establecerse en el Mandato británico de Palestina.
En las décadas previas a la fundación del Estado de Israel, había tres destacadas agrupaciones paramilitares judías que actuaron en Palestina. Muchos de sus integrantes eran personas que habían huido del antisemitismo que se expandía por Europa y más tarde, del Holocausto. Eran gente deseosa de recibir formación militar y contribuir a lograr, por las armas, un Estado para el pueblo judío en tierra santa.
La Haganah se fundó en los años 20 como una organización militar para "defender los intereses del pueblo judío". Durante las revueltas árabes de los años 30, se aliaron con el ejército británico para sofocarlas, pero más adelante pasó a ser una organización prohibida.
El Irgun estaba dirigido por el célebre terrorista Menahem Beguin, que luego sería primer ministro de Israel (1977-1983), y a quien a criticaron por sus métodos otros importantes judíos de la época, como Hannah Arendt y Albert Einstein. La mayor hazaña del grupo fue saltar por los aires el hotel King David de la Ciudad Santa en 1946, matando a más de 90 personas, entre ellas muchos ciudadanos británicos.
Por su parte, el Lehi estuvo comandado desde 1942 por Isaac Shamir, quien también llegaría a primer ministro (1983-84 y 1986-92). Entre las actuaciones más famosas del Lehi, está el asesinato del Ministro de Estado birtánico para Oriente Medio, y sobre todo, el de el conde Bernadotte, primer enviado de las Naciones Unidas a la zona.
Con la creación del Estado de Israel, muchos de los integrantes de estos grupos pasarían a formar el Ejército regular, y como se ha visto, dos de sus jefes llegaron a ¡Primer Ministro! Aún quedan reminiscencias de los ideales de estos grupos, que creen tener un derecho natural a poseer los territorios del antiguo mandato británico de Palestina. Por eso, no es casual que el ejército de Israel aún se llame "Israeli Defense Forces", como si se sintieran ocupados y se vieran en la obligación de defenderse.
Querido lector, no deje que la Historia haga remover las ideas que previamente tenía tan bien asentadas en su cabeza. ¿Cómo es posible que aquellos a quien suponíamos los demócratas y civilizados, tengan un ejército de indudables orígenes terroristas? ¡A ver si va a resultar que el Irgun y Hamas se parecen mucho! En ese caso, todo se complica, y al final uno no sabe quiénes son los buenos. Mejor siga pensando como antes, y olvide el pasado, para poder vivir tranquilo el presente, y disfrutar de su fin de semana y de su café.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
¿Quién ha reconocido a Palestina como Estado?

Querido lector, no vaya a molestarse usted en exigirle al Gobierno de su país que reconzca a Palestina, ya que le podría causar molestias innecesarias. Mejor siga reconociendo sólo a un Estado como Israel, que bombardea y ocupa ilegalmente, pero donde el café lo sirven al estilo occidental, sin posos, y con mucho azúcar.
domingo, 20 de septiembre de 2009
"El mar"
Surqui es un niño de 7 años, que vive con su hermana Aisha y sus padres en la localidad palestina de Al-Aqaba -región de Tubas-, al noreste del país. A juzgar por la casa medio rota y llena de humedades, se trata de una familia humilde.
Surqui siempre ha querido ser capitán de barco. Quizás sea porque le gustan los uniformes de los soldados que ve, pero no la violencia. O puede que sea el amor a la libertad que da la amplitud del mar. ¿Quién mejor para amar la libertad, que una familia que lleva viviendo sin ella 42 años?
Surqui conoce "el mar" a la perfección. Jamás se ahoga, y no tiene problemas para meter la cabeza debajo del agua y abrir los ojos para explorar el fondo. Intenta que su hermana también se bañe con él, pero Aisha siempre termina llorando y deseando salir. De momento, Surqui sólo puede tener barcos de plástico, debido a que "el mar" es poco profundo, y los barcos grandes se encallarían.
Al recibirnos, el padre de Surqui nos enseña el título de propiedad de su casa, que tantas veces le han rechazado las autoridades israelís. Y es que en 1967, Israel decidió establecer en Al-Aqaba una zona de entrenamiento militar, por lo que sus habitantes viven literalmente encerrados en el pueblo. Se trata del único pueblo palestino en el que todas las casas tienen una orden de demolición por parte de Israel. No les vale ningún título ni registro. Israel se ha propuesto crear una zona militarizada en pleno corazón de Palestina. Una vez más, la legalidad es irrelevante para quien se sabe en posesión de la fuerza.

Unas 300 personas, entre ellas la familia de Surqui, aún resisten al asedio diario de Israel. El aspecto físico de Surqui, como el de la mayoría de personas que encontré en Al-Aqaba, es de gran contraste. Por un lado, sus ropas deshilachadas y sucias revelan las penurias materiales que están atravesando, cercados por el ejército y olvidados por su gobierno y por el mundo. Sin embargo, al explorar en sus ojos, encontré en todos ellos la mirada digna y limpia de quien se sabe víctima de una injusticia, y aún asi sigue haciendo lo correcto, usando la resistencia pacífica como único arma.
PD. "El mar" es el nombre que da su padre a la bañera de su casa, donde Surqui chapotea cuando hay agua corriente en el pueblo. La realidad, es que Surqui vive a pocos kilómetros del mar, pero nunca ha podido estar allí. En los días claros, quizás pueda encaramarse a alguna colina cercana y adivinar, a lo lejos, el surco que alberga las aguas del Mar Muerto. Pero los controles militares le impiden acercarse más, sentir esa curiosa mezcla de agua y sal en su piel, y sobre todo navegar.
Querido lector, la realidad no es agradable. Menos mal que la fantasía es un efectivo disfraz contra la tragedia, que hace más liviano el peso de su conciencia. Espero que esté disfrutando de un fin de semana apacible en un enclave cualquiera de las costas españolas, y que los sudokus que haga en su tumbona le permitan olvidarse de la mirada sincera de Surqui. Especialmente hoy, eche mucho azúcar en su café para le endulce lo que queda de fin de semana.
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