Abdallah Abu Rahma es uno de los principales pacifistas palestinos, que mediante su lucha y ejemplo diarios nos recuerda a todos que siempre se puede hacer más en la búsqueda de la justicia, la paz y la libertad. Tiene 39 años y es profesor en una escuela de Birzeit. Además, Abu Rahma es el coordinador del Comité Popular de Bi´lin contra el Muro y los Asentamientos. Sus acciones consisten, entre otras, en manifestarse pacíficamente cada viernes frente al Muro Ilegal construido por Israel, junto con cooperantes de todo el mundo, para llamar la atención sobre las atrocidades que comete a diario el Estado de Israel.

Abu Rahma detesta la violencia; sólo cree en la lucha pacífica. Además de coordinar el Comité, ha dado conferencias por Francia o Canadá, algunas veces acompañado incluso por Premios Nobel de la Paz. Abu Rahma se ha ido convertiendo en una figura demasiado carismática como para que Israel le siguiera permitiendo estar en libertad. Y ése es el único motivo de su escandalosa detención.
Abdallah Abu Rahma fue detenido por el ejército israelí el día 10 de diciembre de 2009, que justamente es el Día Internacional por los Derechos Humanos, ya que el 10 de diciembre de 1948 fue aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Evidentemente, fue una detención ilegal, ya que un ejército no puede entrar en el territorio de otro Estado y detener a quien quiera a sus anchas. El esperpento se produjo a las dos de la mañana. Abu Rahma fue detenido en su casa de Ramallah, a donde se desplazaron, sin permiso, siete jeeps militares que rodearon la vivienda. Los soldados israelís echaron la puerta abajo y sacaron a Abu Rahma de la cama. Le vendaron los ojos y se lo llevaron. La detención se produjo delante de su mujer y sus tres hijas, de 7 años la mayor, 5 la mediana y 8 meses la más pequeña.

Abu Rahma no es el único detenido por Israel. En los últimos seis meses, un total de 31 activistas de Bi´lin han sido detenidos, mediante los llamados "procesos administrativos", eufemismo que Israel usa para denominar a las detenciones ilegales sin que medie sentencia judicial alguna.
En el caso de Abu Rahma sí que ha habido juicio, para así tratar de evitar la vergüenza internacional. Se le acusaba de cuatro supuestos delitos. Las dos primeras acusaciones, posesión ilegal de armas y lanzar piedras al ejército, acaban de ser desestimadas por los tribunales israelís. Sin embargo, podría ser condenado -y así parece que va a ser- por los otros dos: manifestación ilegal e incitación a la desobediencia.
El proceso es jurídicamente bochornoso. En primer lugar, porque Abu Rahma ha estado en prisión preventiva 8 meses según leyes militares que bajo ningún concepto son aplicables a ciudadanos de otro Estado. Y más importante, las únicas pruebas que se han aportado han sido testimonios de soldados y ciudadanos israelís que supuestamente demostrarían que Abu Rahma ha incurrido en los delitos de los que se le acusa. ¿Cómo va a decir Israel si es legal o no una manifestación que no se produce en su territorio? ¿Qué jurisdicción tienen los tribunales israelís? No hay ni un solo ciudadano israelí herido o afectado por las manifestaciones de Aby Rahma y los miembros de su comité. El único bien jurídico imaginariamente amenazado son los intereses de Israel.
Las leyes racistas y totalitarias del Estado de Israel son las que han servido para la sentencia condenatoria. Definen la "incitación" como "el intento, verbal o de cualquier otra forma, de influir en la opinión pública del área de una manera que pudiera suponer un disturbio a la paz o al orden público" (Sección 7a de la Ley 101 de 1967) Podría acarrear una pena máxima de 10 años de prisión. En definitiva, el Estado de Israel se cree con el poder para prohibir el derecho de reunión y manifestación en un territorio que no es el suyo si considera que sus intereses están amenazados.

Se espera que la sentencia definitiva salga en unos días, pero las reacciones de la diplomacia mundial, de queja generalizada, no se han hecho esperar. Diplomáticos de España, Malta, Francia y Reino Unido se han aprestado a condenar la privación de libertad del pacifista palestino. Y más importante, la Alta Representante de la UE para la Política Exterior, Catherine Ashton, ha emitido un comunicado, con fecha de 24 de agosto, en el que condena firmemente la detención de Abu Rahma y expresa su temor a la próxima sentencia. Todas estas protestas de las altas instancias no son casuales, sino que se deben a la lucha de cientos de activistas que han enviado cartas y emails a los dirigentes mundiales para la liberación de Abu Rahma.
Querido lector, ¿vamos a permitir que Abu Rahma sea ilegalmente condenado? El Comité de Bi'lin ya se ha organizado para la lucha por la liberación, y nos propone una serie de acciones individuales, como escribir al embajador de España en Israel un email (embespil@mail.mae.es) pidiendo información sobre el emprisionamiento de Abu Rahma. Pincha aquí para más información. Si le parece que Abu Rahma debe seguir en la cárcel, déjelo. Feliz café.