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domingo, 3 de octubre de 2010

En el metro de Madrid

Ibrahim tiene 23 años, es palestino y vive en Madrid desde hace un año y medio. Abandonó su aldea próxima a Belén junto con su madre y su hermana. A su padre lo mataron los soldados hace ya algunos años. Se lo llevaron una noche y terminaron con su vida, sin juicio alguno. Ibrahim ha tratado de olvidarse de Palestina, de la ocupación, del Islam. Está cansado de la muerte y el sufrimiento. Se acabó. Ya no habría más checkpoints, ni más muro ni nada. Madrid es una ciudad que acoge bien al visitante.

Viven en un pequeño piso en Puente de Vallecas, propiedad de su tío, también palestino, pero que lleva más de dos décadas establecido en Madrid. Ibrahim comparte habitación con su madre y su hermana; de momento no hay dinero para más. Hace algunos meses empezó un módulo de jardinería, ya que Ibrahim, como su padre, siempre fue un amante de las plantas. En diciembre tiene las prácticas finales, y luego buscará trabajo.
Esta tarde, Ibrahim volvía a su casa en metro, junto con Ahmad, su compañero de módulo, de nacionalidad marroquí. Es curioso verlos a ambos, compartiendo el periódico gratuito "Qué", tratando de comprender los entresijos de las elecciones primarias de los socialistas madrileños. Visten como occidentales, con vaqueros, camisetas anchas y sudadera con capucha. Se les ve con ganas de ser uno más. Sólo su piel les delata.

Ahmad pasa página del periódico. Aparece la noticia sobre el fin de la moratoria en la expansión de los asentamientos israelís. De repente, Ibrahim aprieta el periódico, hace una bola, y lo tira debajo del asiento. No puede soportar lo que ve. Junto a la noticia, hay una foto de unos colonos cavando un agujero para construir instalaciones deportivas en ese asentamiento, justo en el lomo de la colina.

Ibrahim nunca olvidará aquel lugar. Era allí dónde iba a jugar con sus primos durante su infancia, antes de que un muro cortara en dos sus sueños y quedaran encerrados en las tierras menos fértiles. En el lugar en el que ahora cavan ese hoyo, es donde Ibrahim aprendió a plantar, separar las semillas y cuidar la tierra. Su difunto padre le enseñó. Aquellos terrenos salen ahora en un periódico madrileño, en propiedad de unos recién llegados que no dudan en usar las armas contra ellos. Ibrahim y su familia se resignaron, no quisieron llegar a las manos y por eso perdieron todo sin que nadie lo notara.

Quizás la tierra no sea propiedad vitalicia de nadie. Pero sí que los son los recuerdos. Parte de su vida quedó en esos árboles, arbustos y plantas, que ahora dejan paso a las pistas deportivo para los hijos de los colonos.

Ibrahim no cree en la justicia ni en las naciones. Ni siquiera cree ni quiere un Estado Palestino. Tampoco siente odio hacia los judíos ni hacia Israel. Lo único que siente son ganas de olvidar. Se siente incapaz de comprender la naturaleza humana. No puede creer en nada. No es posible. Sólo le queda un consuelo: ya no hay nada más que le puedan robar allí, y es poco probable que los soldados israelís lleguen alguna vez hasta Madrid y ocupen su casa.

Ibrahim se baja del metro en la siguiente parada, aunque no es la suya. No aguanta más; la señora de al lado comente con su amiga la mala educación de la inmigración que llega a España por haber tirado al suelo el periódico. La otra asiente, y manifiesta su deseo de una mayor severidad en las políticas migratorias. El metro se pierde rápido de su vista. Ibrahim se queda sólo con sus dolorosos recuerdos, tratando de buscar algçun motivo para vivir...

Querido lector, si usted encontrara a Ahmad algún día, no se moleste en saludarle, ni consolarle. Ya no cree en el ser humano. Ha perdido toda esperanza. Desde que nació, han llenado su vida con falsas promesas, con negociaciones de paz carentes de voluntad de resolver las cosas, con declaraciones de que las cosas van a cambiar de un momento a otro. Él ni siquiera se dejó encandilar por Obama. Sabía que las presiones a Israel jamás irían más allá de tímidas peticiones. Jamás retirará USA los millones de dólares con los que subvenciona la expasión de las colonias. Nadie quiere terminar con la ocupación. Que todo siga como está, hasta que el movimiento palestino tenga tan poca voz que nadie lo oiga. Que Palestina no sea una china en el zapato, que la injusticia no atice nuestras conciencias. Palestina se va evaporando día a día con nuestra complicidad. Feliz café.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Los colonos reciben un 22% más de ayudas públicas que el resto de israelís

Hé aquí una prueba de que el colonialismo israelí no se trata de un fenómeno privado que queda exclusivamente en manos de los colonos radicales, sino que el Estado de Israel desarrolla políticas activas de impulso a los asentamientos, mediante ayudas económicas, licencias, protección armada y construcción de accesos.
Según revela el diario israelí Haaretz, los datos del Ministerio del Interior para 2009 ponen de manifiesto que los colonos recibieron ayudas públicas por valor de 265 millones de shekels, es decir, un 10% del presupuesto total del Ministerio para estas ayudas.

Toda colonia israelí, incluso si el nivel económico es mayor que la media de Israel, tiene derecho a recibir una "ayuda compensatoria" del Ministerio del Interior para equilibrar su presupuesto, a pesar de que estas ayudas están pensadas para ayudar a los ayuntamientos más pobres.

Si hacemos los cálculos en términos de cifras per cápita, obtenemos que cada colono recibió una media de 115 shekels por cabeza, mientras que la media para la población que vive en el lado israelí de la Línea Verde recibe sólo 94 shekels anuales, es decir, un 22% menos que los colonos.
Curiosamente, las dos colonias que más dinero recibieron se encuentran en lugares estratégicos de Palestina desde el punto de vista de los intereses israelís. Se tratan de la municipalidad de las "Colinas del sur de Hebrón", con 288 shekels por colono, y de la del "Valle del Jordán", con 275.

En conclusión, Israel colabora activamente con los asentamientos y desempeña un papel decisivo en la expansión de los mismos. El deseo de los colonos, al margen de los ultraortodoxos, de irse a vivir a un asentamiento, no viene del amor al riesgo ni a dejar su país, sino a las cuantiosas ventajas económicas que obtienen quienes allí viven. Por lo tanto, cuando Netanyahu dice que no puede prolongar la moratoria a los asentamientos por presiones internas, lo que en realidad está diciendo es que no quiere frenar el plan de Israel de hacerse con todo el territorio palestino. Feliz café.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Ciudades Palestinas (III): Al Jalil, el motor económico

Al Jalil en árabe, Hebrón en hebreo, es la ciudad más poblada de Cisjordania y el principal centro económico del país. La ciudad está situada 35 kilómetros al sur de Al Quds y cuenta con un total de 163.146 habitantes, a los que se suman 500 colonos israelís ilegales. En ella descubrirá la fabulosa Mezquita de Ibrahim y la Tumba de los Patriarcas, se cruzará con los comerciantes chinos que ya han llegado a hacer negocio a la ciudad y verá con sus propios ojos a los colonos más violentos de Israel.
Al Jalil es una de las ciudades más antiguas del mundo. Al parecer, ya en el cuarto milenio antes de cristo estaba habitada. Según la Biblia, en Al Jalil fue el lugar donde Abraham enterró a Sara, y luego él mismo y sus descendientes fueron enterrados allí, en lo que hoy en día es la Tumba de los Patriarcas. La ciudad perteneció a los hititas y a los cananitas. Herodes el Grande construyó el muro que todavía hoy rodea la Tumba. Al Jalil fue tomada por los romanos y luego fue parte del Imperio Bizantino. En el S.VII la ciudad pasó a los árabes y fue gobernada por el Califato de Rasidún, que en el 638 convirtió la tumba de Abraham y la Iglesia Bizantina en la actual mezquita.

En el 1099 los cruzados cristianos conquistaron la ciudad, liderados por Godfrey de Bouillon. Sin embargo, en el 1187, Saladino recuperó Al Jalil para el Imperio Otomano. Ricardo Corazón de León volvió a tomar la ciudad, para perderla al poco tiempo. En 1260 pasó a los mamelucos, que levantaron minaretes en la Mezquita de Abraham. A éstos les sucedió el Imperio Otomano, que tuvo Al-Jalil en sus dominios hasta la Primera Guerra Mundial. Luego, como el resto de ciudades palestinas, estuvo bajo control del Mandato Británico, en un periodo de tensión extrema entre judíos y palestinos. Se calcula que murieron en torno a 300 judíos y otros tantos palestinos en aquellos años. En 1948, Al Jalil pasó a Jordania, tras un breve periodo en manos egipcias.

Desde entonces, la historia de Al Jalil está dominada por los intentos israelís de hacerse con la ciudad, considerada sagrada por las tres religiones monoteístas principales. Fue célebre el caso de unos colonos judíos, liderados por el rabino Moshe Levinger, que en 1968 se hospedaron en el hotel principal de Al Jalil, el Hebrón Park, y al más puro estilo okupa, se negaron a abandonarlo. Tras más de un año y medio de tensiones, el gobierno israelí les permitió asentarse ilegalmente en la cercana base militar de Kiryat Arba. En 1979, la mujer de Levinger, junto con otros 40 mujeres y niños, ocupó ilegalmente el hospital de Hadassah, en el centro de Al Jalil, y fundó el "Comité Judío de la ciudad de Hebrón". Los palestinos recurrieron la ocupación a la Corte Suprema Israelí, sin suerte. Y cómo no, en la historia de Al Jalil hay que hacer un hueco al terrorista Baruch Goldstein, un colono que en 1994 asesinó friamente a 29 palestinos mientras rezaban en la mezquita de Abraham y que es considerado como el ejemplo a seguir por los colonos de Al Jalil.

Al Jalil es sin duda el núcleo económico del Estado Palestino. Se calcula que supone en torno al 33% del PIB total de Cisjordania. Destacan las industrias del jabón, el cristal y el mármol. También es importante la agricultura, en especial los higos y las uvas. En los últimos años, llama la atención la llegada de la inversión china a la ciudad, que contribuye decisivamente al desarrollo de la economía palestina.

No puede decirse que Al Jalil sea una ciudad ideal para visitar. Si bien es cierto que la Mezquita de Ibrahim es uno de los monumentos más importantes del mundo, por su historia religiosa, la estancia en Al Jalil es arriesgada. Los colonos israelís consideran a cualquier occidental como amigo de los palestinos, y es frecuente ser insultado o agredido por ellos. Se calcula que por cada colono, hay 5 soldados israelís protegiéndoles. Además, no hay que olvidar que hay otros 7.200 colonos en el cercano asentamiento ilegal de Kiryat Arba.

La ciudad de Al-Jalil está dividida en dos zonas: la H1, bajo competencia legislativa y control militar palestino, en la que viven un total de 120.000 palestinos, y la H2, en la que viven más de 30.000 palestinos, pero también los 500 colonos ilegales. Aunque la H2 también pertenece a Palestina, se acordó que el control militar quedase en manos israelís, para proteger supuestamente a los colonos. Además de abarcar las mejores zonas de la ciudad, Israel trata por todos los medios de ir expulsando a los palestinos de la H2. De momento están teniendo éxito. La población palestina de la H2 ha disminuido, y cualquiera que pasee por la zona, puede ver las tiendas palestinas cerradas -en total, más de 1000 ya han cerrado-. Los toques de queda para palestinos, los 16 checkpoints en medio de la ciudad y el acoso constante de los colonos, que arrojan a los palestinos cubos de pis, piedras o botellas de cristal, han hecho que miles de palestinos hayan tenido que dejar su hogar. Se trata de una situación extrema, de verdadero Apartheid a la población palestina. Por ejemplo, en la foto puede verse a un colono arrojando vino a una mujer palestina:

Y aquí vemos a una israelí y su hijo tratando de pegar una patada y quitar el velo a una mujer palestina de Al Jalil, sin que los soldados israelís hagan nada por evitarlo.
Y en esta foto vemos un colono lanzando huevos a una tienda palestina, junto a sus sonrientes hijos y hasta un compañero que graba sus valientes hazañas:
Y por último, aquí le muestro una pintada de los colonos israelís de Al Jalil, en la que está escrito, en inglés: "Árabes a la cámara de gas":

Sobran las palabras. Feliz café.

jueves, 8 de julio de 2010

Silwan, el siguiente objetivo del colonialismo israelí

No satisfechos con ocupar más del 80% de los territorios de lo que un día fue Palestina, los israelís siguen construyendo colonias por todas partes, con el apoyo activo y decisivo del propio Estado de Israel. La conquista de Al Quds, -la parte oriental de Jerusalén-, es decir, la capital del Estado Palestino, es una de sus prioridades. Y para ello, es importante hacerse con el barrio palestino de Silwan, situado junto a la ciudad vieja y el monte de los Olivos.

En Silwan habitan unos 45.000 palestinos, que llevan viviendo allí al menos desde el año 985, según reflejan os escritos de Al-Muqadissi. Los colonos judíos, ayudados por la financiación y el apoyo legal del Estado de Israel y del Ayuntamiento del Jerusalén israelí, están usando todo tipo de trampas para ocupar el barrio: desde licencias gubernamentales contrarias a la legalidad internacional al uso de la violencia, pasando por los bulldozers y la compra de casas palestinas bajo falsa identidad.

La importancia de Silwan viene por su situación estratégica dentro de la capital palestina, y porque una parte del barrio es la considerada "Ciudad de David", que los ultraortodoxos judíos se creen con derecho a poseer. Sostienen éstos que los restos arqueológicos pertenecen al pueblo judío, y que si ese territorio sigue siendo palestino, corren el riesgo de desaparecer. Esta tesis de los restos de la Ciudad de David no ha sido confirmada por los arqueólogos, ni siquiera por los israelís, y se cree que podría ser una excusa para ocupar más fácilmente el barrio.

En todo caso, no pasa una semana sin que se produzcan nuevos altercados, se tire una casa palestina, o se construyan nuevos asentamientos israelís en Silwan. Al pasear por el barrio de Silwan, se aprecian perfectamente las casas de los colonos, porque tienen costumbre de colgar enormes banderas de Israel en sus fachadas, para así provocar la ira de los palestinos y promocionar que otros israelís se animen a formar parte de la colonización. Se nota la tensión en el ambiente. Los colonos miran con odio a sus vecinos palestinos, en clara señal de desprecio.
Con el paso del tiempo, más de 40.000 personas habrán sido poco a poco expulsadas de sus hogares, la comunidad internacional aplicará la política de hechos consumados, reconocerá la soberanía israelí sobre Silwan, y la violencia y la injusticia habrán triunfado una vez más. Los periódicos de los próximos días mostrarán el avance de la colonización, que se intensifica cuando los principales líderes mundiales están de vacaciones y la opinión pública está algo despegada de la actualidad.

Querido lector, si quiere salvar Silwan, únase al grito de justicia, cuente a sus conocidos la situación de estas 40.000 personas que pronto serán refugiados de guerra y participe en la campaña de boicot, desinversión y sanciones contra el Estado que más resoluciones internacionales incumple de todo el mundo. No compre productos israelís -código de barras que comienza por 729- en tanto no cese la ocupación. O mejor, mire para otro lado. 40.000 personas no son nada al lado de los millones de personas que el domingo verán la final del mundial. Para unos, el sufrimiento viene si no gana su selección de fútbol. Para otros, el sufrimiento comienza al despertarse. Para unos, un día se suerte es que España gane el mundial. Para otros, que se posponga un día más el derribo de su casa. Disfrute del fútbol y del café.

domingo, 10 de enero de 2010

Irving Moskowitz, un millonario que colabora con la ocupación

El Comité de Planificación y edificación de Jerusalén acaba de aprobar la construcción de otro asentamiento más en zona palestina. En concreto, se construirán tres edificios de cinco plantas en el barrio árabe de Shuafat, al noreste de Al Quds, junto a la carretera que va hacia Ramallah. En estas viviendas, financiadas por el multimillonario judío Irving Moskowitz, está previsto que vivan cómodamente unas 50 familias judías. Es curioso que en Shuafat también hay un campo de refugiados palestinos, en el que viven hacinadas más de 20.000 personas.

No es la primera hazaña sionista de Moskowitz. De hecho, este mecenas de la ocupación, se hizo famoso hace por la compra del emblemático hotel Sepherd, situado en el Al Quds, el Jerusalén palestino. Este hotel fue originalmente una villa construida para el gran Muftí de Jerusalén y durante los años 40 se convirtió en el lugar en el que se reunían las élites de la ciudad. Tras la guerra de 1948, pasó a control jordano, y se convirtió en un hotel para peregrinos, el Shepherd. En 1985 fue comprado por Moskowitz, y hace unos meses se aprobó el plan para derribarlo y construir en su lugar un asentamiento para judíos.
Moskowitz nació en 1928 en New York, y tiene su base de negocios en Florida. Se hizo rico con su red de hospitales y con sus casas de apuestas. Es el fundador de la Fundación Moskowitz y por otorgar el premio Moskowitz del sionismo. Pero sobre todo, se le conoce por esta política de financiación de asentamientos por todo el Estado Palestina, y sobre todo en su capital, Al Quds.

Ante las acusaciones de los estadounidenses por entorpecer el proceso de paz, respondió en en el Washington Post, diciendo "Si el proceso de paz es incapaz de digerir la presencia de 50 familias judías más a unos pocos metros del muro occidental y apenas a una milla del Hotel Rey David, entonces su fragilidad no tiene remedio".

Desde este blog queremos pedir la sanción a Moskowitz, como inductor y subvencionador de la ocupación palestina, contraria a las leyes internacionales. Estados Unidos debería tomar medidas legales para que este multimillonario inmoral terminara con sus actividades de destrucción de la memoria palestina y extensión de los asentamientos ilegales, que hacen cada vez más difícil la existencia del Estado Palestino.

Querido lector, espero que este post le permita hacerse una idea de la calaña de la gente que está detrás de la ocupación israelí, y que anote este nombre en su cabeza, para hacerle boicot si alguna vez se le presenta en su vida de consumidor alguno de sus productos. Aquí le dejo un interesante vídeo sobre Moskowitz. No lo vea, no es recomendable aumentar sus remordimientos. Feliz café.

viernes, 1 de enero de 2010

Respuesta al embajador de Israel en España

Esta es mi respuesta al artículo "Israel, Estado judío", de Rafael Schutz:

Sr. embajador:

Tras leer el artículo que escribió usted el día 30 de diciembre en el diario Público, me veo obligado a dirigirme a usted para poner de manifiesto mi disconformidad con sus palabras, que en muchos casos no se ajustan en absoluto a la realidad.

En primer lugar, argumenta usted que el pueblo judío se ha visto amenazado y perseguido a lo largo de la Historia, y que por lo tanto, ello justifica el derecho a tener un Estado propio, sin importar que en el territorio donde ustedes desean ese Estado viva otro pueblo desde hace mucho tiempo, el palestino.

En cualquier caso, si el criterio que otorga el derecho a un Estado es el haber sido perseguido, ¿no cree usted que los gitanos, los ateos, los comunistas o los homosexuales también tienen derecho a un Estado propio? ¿Y por qué no los kurdos, los saharauis o los palestinos?

Por otra parte, dice usted que Israel es el “hogar del pueblo judío” no en un sentido religioso, sino tradicional. Esta afirmación es radicalmente falsa. Las leyes religiosas rigen de facto en muchos lugares de Israel. Por ejemplo los autobuses no circulan los sábados. Eso no es tradición, sino ley religiosa. ¿Y qué me dice de la separación de hombres y mujeres en algunas aceras del Jerusalén israelí? Esto tampoco es tradición, es imposición de la ley religiosa.

No comprendo cómo puede decir que “no hace falta ser religioso practicante para participar de la cultura judía contemporánea”. Habla usted de igualdad de derechos entre religiosos y no religiosos. Sin embargo, veo que se olvida de la Ley del Retorno, que en su artículo 1 dice que todos los judíos tendrán el derecho al aliyah, y que en su artículo 4B define “judío” como “persona nacida de madre judía o que se haya convertido al judaísmo, y que no sea miembro de ninguna otra religión”. Es algo sin precedentes que las leyes de su propio país contradigan las palabras de un embajador, quien trata de maquillar de tradición lo que es pura religión, con el objetivo de convencer a lo que él llama, “el progresismo español”.

¿Cómo es posible que exista igualdad entre judíos religiosos y no religiosos, si para acceder al derecho primero y más básico, como es la ciudadanía, procediendo de un país extranjero. es preciso profesar la religión judía?

Más impactante aún me resulta su afirmación de que el Estado de Israel se ve seriamente amenazado, y que “el mundo ha de reconocer el derecho de los judíos a tener un Estado propio.” ¿Acaso no es suficiente reconocimiento el que Israel sea un Estado miembro de pleno derecho de las Naciones Unidas? Nadie pone en duda el reconocimiento del Estado de Israel dentro de las fronteras establecidas por las Naciones Unidas antes de 1967. Lo que sería intolerable es que el mundo reconociese además las conquistas violentas e ilegales que Israel y sus colonos terroristas han realizado al margen de la comunidad internacional.

Y ya que hablamos de estados amenazados y no reconocidos por el mundo, me viene a la mente el Estado Palestino, que aún no ha sido reconocido ni por Israel, ni por los países de la Unión Europea ni por Estados Unidos. Me parece que dice muy poco de la coherencia del Estado de Israel, el que acuse a Irán o Hamás de no reconocer el derecho de Israel a existir, cuando Israel jamás ha reconocido al Estado Palestino. Un Estado Palestino cuya integridad territorial se está viendo seriamente amenazada por la construcción de un muro que ha sido reiteradamente condenado por las Naciones Unidas y la Corte Internacional de Justicia, y por un corredor israelí que separa Ramallah de Belén, partiendo en dos Cisjordania.

En definitiva, a pesar de que la teocracia no sea el régimen preferido por Europa, ningún país europeo ha dudado en reconocer la existencia del Estado judío de Israel, por lo que no tiene sentido el victimismo israelí en este caso. El paso que Europa debe dar ahora es reconocer un Estado Palestino para el pueblo palestino, a poder ser de carácter aconfesional, en el que convivan musulmanes y cristianos, como lo hacen hasta ahora -y judíos si así lo desearan-; un Estado Palestino al que puedan retornar los millones de palestinos que Israel ha expulsado de su tierra; que conviva pacíficamente con Israel, dentro de las fronteras previas a 1967 y con Jerusalén/Al Quds como capital común.

(El primer post de este año va dedicado a Ignacio Solar, una de las personas más íntegras y lúcidas que conozco y sin cuya ayuda no sería posible este blog.)

miércoles, 30 de diciembre de 2009

2010: la paz en la encrucijada

Acompáñeme un momento con su imaginación: de repente, miles de españoles deciden asentarse en distintas zonas de Portugal, por ejemplo, en las desembocaduras de los ríos Duero y Tajo. Estos ciudadanos declaran esos territorios pertenecientes a España, invocando un antiguo Cantar de Gesta, en el que unos caballeros españoles conquistaron la zona. Los campesinos portugueses, indignados ante la repentina e injusta pérdida de sus terrenos más fértiles, deciden tomar las armas para combatir como puedan a los invasores españoles. Ante esta situación, la Comunidad Internacional condena unánimente el terrorismo portugués, y pide al gobierno de Portugal que controle a sus súbditos, para que no desencadenen una guerra atacando a los nacionales de otro estado. El ejército español, con las armas que le regala Estados Unidos y la Unión Europea, se desplaza a la zona para encargarse de la seguridad de los colonos, mientras que el Gobierno español construye un muro en mitad de Portugal para proteger a los españoles...Esta situación no es real, pero tampoco surrealista. En los territorios entre el Mediterráneo y el Jordán está sucediendo algo similar. Desde 1967, el ejército israelí y los colonos han ido añadiendo territorios al Estado de Israel de forma ilegal. Más de 450.000 colonos viven ya en Cisjordania y Jerusalén Este, desafiando las fronteras establecidas por las Naciones Unidas.

Tras un camino de 41 años de crecimiento territorial, hemos llegado al punto en el que hay que elegir uno de los dos senderos que se nos ofrecen y no podremos ya retroceder. Para que Israel pueda seguir siendo un Estado judío y democrático, es necesario que exista un Estado Palestino, y ahora veremos porqué.El Estado de Israel está basado sobre dos principios fundamentales que le dotan de un carácter diferenciado en su latitud: democracia y judaísmo. Si el ejército y los colonos ocuparan todo el territorio de Palestina, 3,5 millones de palestinos quedarían dentro de ese territorio -además de los varios millones de refugiados que no tendrían a dónde volver-. Ante esta situación caben dos posibilidades: la primera es que se les integre en el Estado de Israel con plenos derechos políticos. La consecuencia sería que, dada la alta tasa de natalidad palestina, en poco tiempo los musulmanes de nacionalidad israelí superarían a los judíos, e Israel tendría un presidente palestino y musulmán. La segunda opción es que los palestinos quedaran en una especie de limbo legal como ciudadanos de segunda a los que se animaría para que dejaran el país y por tanto, el Estado dejaría de ser democrático. Como se ve, ninguna de las dos soluciones es viable para Israel.

En cuanto al Estado Palestino, y hé aquí lo novedoso del momento que atravesamos, está dejando de ser realizable. Con el nuevo plan de construcción de asentamientos israelís, que llegarían de forma continuada hasta Jericó, separando Ramallah de Hebrón, Cisjordania quedaría dividida en dos partes, lo que unido a la imposibilidad de contactar con Gaza, haría impracticable la existencia de un estado en esas condiciones. El único desenlace posible sería, de nuevo, un sólo Estado.

A una de las partes en conflicto, Israel, cuya superioridad militar es innegable, no le interesa detener las conquistas, ya que tanto los religiosos como los militares se ven beneficiados por la ocupación. La otra parte, Palestina, no tiene los medios necesarios para plantar cara a Israel y exigir un Estado. En tal situación, sólo la intervención de un tercero más poderoso que Israel puede hacerle ceder. Hasta ahora, ningún presidente de Estados Unidos ha querido actuar en favor del Estado palestino.

Por tanto, la oportunidad que se nos presenta con el nuevo año, es la última, y el tiempo apremia. A Obama le quedan 3 años, a lo sumo 7, durante los cuales Israel tratará de sobrevivir cómo pueda, mediante maniobras de distracción, como la eterna discusión sonre la congelación de los asentamientos. Una alternativa solución podría ser el plan que propuso este verano Javier Solana: tras las elecciones palestinas de 2010, quien salga elegido Presidente, se ha de presentar ante la ONU y pedir la membresía de Palestina. Cuando la propuesta llegue al Consejo de Seguridad, Obama no utilizaría su derecho de veto, y Palestina se convertiría en un Estado miembro de pleno derecho. En este caso, sería más difícil para Israel justificar su intromisión en las fronteras de 1967, y el Consejo de Seguridad podría ordenar el envío de tropas de pacificación a la zona, ya que un Estado miembro estaría ocupando ilegalmente a otro estado miembro.Pero rompamos este castillo en el aire que acabamos de construir y volvamos a la realidad. España, al igual que Estados Unidos, Alemania o Francia, aún no ha reconocido al Estado Palestino. El Presidente Zapatero, en un discurso bastante hipócrita, hablaba hace poco en la cumbre del G-20 de la importancia de que el mundo reconozca al Estado Palestino, cuando ¡su país aún no lo ha hecho!

En conclusión, el año 2010 va a ser decisivo en el devenir de la ocupación israelí. O bien el mundo, con Obama al frente de la mayor potencia mundial y Zapatero liderando la Unión Europea, opta por aceptar en la ONU al Estado palestino, y actúa -no sólo habla- para que se retiren los asentamientos y Palestina tenga plena soberanía dentro de las fronteras del 67, o bien Israel habrá conseguido su propósito de dominar todo el territorio hasta el río Jordán. En este último caso, los palestinos quedarían recluidos en sus aldeas, sin poder circular libremente por el que debería ser su país. Es decir, podemos optar por el compromiso, la determinación y la responsabilidad moral, o por la indiferencia ante el sufrimiento de todo un pueblo.

Querido lector, le deseo que en el nuevo año, los problemas del mundo no se conviertan también en suyos, y pueda usted gozar de buena salud y de abstracción del sufrimiento ajento. Feliz próxima vuelta de la tierra alrededor del sol, y feliz café.

sábado, 26 de diciembre de 2009

En el portal de Belén...

Según la división de terreno establecida por las Naciones Unidas y aceptada internacionalmente desde 1967-salvo por el Estado de Israel-, la municipalidad de Belén se extiende por un área de 658 km cuadrados, desde la frontera oeste con Israel hasta el Mar Muerto. En esta zona viven 168.000 palestinos. La ciudad de Belén es un gran centro económico, formando parte del corredor del Sur, que integran además Al Quds -Jerusalen- y Ramalah, y donde se concentra el 35% de la actividad económica palestina.
Además, Belen es un lugar de peregrinaje, porque es allí donde la cultura popular cristiana supone que nació Jesucristo y por las celebraciones navideñas que tienen lugar en la basílica de la Natividad. Por primera vez en 2009 años de Cristianismo, existe una barrera física que impide ir entre Belén y Jerusalen, ya que Israel acaba de terminar la construcción del muro de la Zona norte, que separa ambas ciudades santas.

En la municipalidad de Belen, Israel ha erigido 32 barreras físicas que rodean la ciudad, incluidos puestos de control y bloqueos de carreteras que impiden la libertad de circulación de mercancías y personas. Asimismo, en este área hay 19 asentamientos israelís y 16 puestos puestos de avanzada, en los que viven un total de 86.000 colonos. Tan sólo el 13 por ciento de las tierras comprendidas en la gobernación de Belén se encuentra bajo control palestino.

En febrero de 2009, Israel declaró unilateralmente que 1.700 dunums (1 dunum=1.000 metros cuadrados) de tierras pertenecientes a la aldea palestina de Artas, al sur de Belén, pasaban a ser "tierras estatales" destinadas a la expansión futura del asentamiento de Efrata.

Los principales asentamientos de la municipalidad, tales como Har Homa, Betar Illit, Efrat, Geva'ot y Bat'Ayin, tienen planes de expansión que pronto se llevarán a cabo. De la misma forma existen planes para construir un nuevo asentamiento llamado Gi'vat Yael en la zona de Al Walaja.

Mientras el mundo mira para otro lado, Israel va acercándose más y más a su objetivo de hacerse con el control total de la turística y rentable ciudad de Belén. En la actualidad acaba de completar el cerco mediante asentamientos y checkpoints. Ahora toca expandirse y ahogar a la población palestina, para que muera de hambre y sed.

Entonces, los palestinos más decididos, viendo que sus padres van muriendo de inanición, cogerán las armas y se inmolarán ante los soldados israelís. Esta será la excusa perfecta y definitiva para que el ejército israelí entre en la ciudad, hasta la mismísima Basílica de la Natividad. Luego establecerá un puesto de control permanente en el centro urbano. Más tarde lo dividirá en dos partes, una palestina y otra israelí, y luego le irá comiendo terreno a la zona palestina. Comenzarán las demoliciones de casas palestinas, a la par que vendrán nuevos colonos a instalarse en el centro de la ciudad de Belén. Los palestinos más peleones seguirán resistiendo, y el resto emigrarán a otras ciudades. Los antiguos palestinos que vivían allí pasarán a ser llamados "terroristas" o "animales que no saben convivir en paz", y serán expulsados de la ciudad.

En definitiva, de aquí a 10-15 años, Belén será una ciudad israelí, y el mundo entero se someterá a la política de hechos consumados de Israel sin rechistar. Ni siquiera El Vaticano parece dar señales de vida ante la política israelí de aislar los lugares santos del Cristianismo.

Querido lector, feliz Navidad. Cante usted muchos villancicos, y piense en el Belén de hace 2009 años, que seguro que aunque había persecuciones de niños, no era tan trágico como el actual. Y tras unas buenas comilonas navideñas, disfrute de su café.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Etiquetas

El Ministerio de Medio Ambiente del Reino Unido acaba de ordenar que los productos elaborados en asentamientos israelís, no puedan seguir llevando el etiquetado de "Made in Israel", sino que ahora deberá decir, "Producto procedente de un asentamiento israelí". Por supuesto, lo necesario sería que se prohibiera la entrada de productos elaborados en asentamientos ilegales en toda la UE, pero al menos este es un paso en la dirección correcta.

Nada más conocer la medida inglesa, los diplomáticos y portavoces israelís se echaron las manos a la cabeza, diciendo que esto era una clara prueba de que el mundo está en su contra.

Sin embargo, la nueva medida de etiquetado, lo único que hace es proporcionar al consumidor la información necesaria para saber que ese producto ha sido producido por una comunidad de colonos violentos, que se dedican a expropiar ilegalmente tierras a sus vecinos invocando para ello la Biblia. De esta forma, quien lo desee podrá dejar de legitimar económicamente la ocupación israelí.

De momento, no parece que en España se haya hecho ningún avance en ese sentido. Es lamentable que no se nos dé la oportunidad de formarnos una opinión en base a la cual poder decidir. Israel desea fervientemente ocultar estos datos. No sólo da trato preferente a los colonos, les asfalta las colinas para que las ocupen y les pone soldados para que los protejan, sino que además moviliza a su diplomacia para defenderlos. En definitiva, que el Estado de Israel es tan culpable como los propios colonos extremistas, y hasta que su actitud no cese, merece igualmente que no compremos sus productos.

A continuación se incluye una lista de las marcas que se han destacado por su apoyo a Israel, y que tienen fábricas o incluso su centro de negocios en Israel:
Querido lector, si usted compra algún producto de estas marcas, estará legitimando la ocupación de Israel y el sufrimiento del pueblo palestino. Sólo si los colonos encuentran problemas para comercializar sus productos, e Israel ve que el mundo quiere que deje de ser el país que más violanciones del derecho internacional comete, puede que comiencen a cambiar su modo de actuar. Los ciudadanos de todo el mundo tenemos la oportunidad de impulsar el cese de la ocupación ilegal. Pero usted, querido lector, queda exento de preocuparse. Sé que la lista de marcas es muy larga, y que el consumo responsable es costoso, pues implicaría dejar de beber Coca Cola y de comprar productos de Nestlé, entre otros. En definitiva, olvídese de estas menudencias y disfruté de su Nescafé.