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miércoles, 15 de septiembre de 2010

Los colonos reciben un 22% más de ayudas públicas que el resto de israelís

Hé aquí una prueba de que el colonialismo israelí no se trata de un fenómeno privado que queda exclusivamente en manos de los colonos radicales, sino que el Estado de Israel desarrolla políticas activas de impulso a los asentamientos, mediante ayudas económicas, licencias, protección armada y construcción de accesos.
Según revela el diario israelí Haaretz, los datos del Ministerio del Interior para 2009 ponen de manifiesto que los colonos recibieron ayudas públicas por valor de 265 millones de shekels, es decir, un 10% del presupuesto total del Ministerio para estas ayudas.

Toda colonia israelí, incluso si el nivel económico es mayor que la media de Israel, tiene derecho a recibir una "ayuda compensatoria" del Ministerio del Interior para equilibrar su presupuesto, a pesar de que estas ayudas están pensadas para ayudar a los ayuntamientos más pobres.

Si hacemos los cálculos en términos de cifras per cápita, obtenemos que cada colono recibió una media de 115 shekels por cabeza, mientras que la media para la población que vive en el lado israelí de la Línea Verde recibe sólo 94 shekels anuales, es decir, un 22% menos que los colonos.
Curiosamente, las dos colonias que más dinero recibieron se encuentran en lugares estratégicos de Palestina desde el punto de vista de los intereses israelís. Se tratan de la municipalidad de las "Colinas del sur de Hebrón", con 288 shekels por colono, y de la del "Valle del Jordán", con 275.

En conclusión, Israel colabora activamente con los asentamientos y desempeña un papel decisivo en la expansión de los mismos. El deseo de los colonos, al margen de los ultraortodoxos, de irse a vivir a un asentamiento, no viene del amor al riesgo ni a dejar su país, sino a las cuantiosas ventajas económicas que obtienen quienes allí viven. Por lo tanto, cuando Netanyahu dice que no puede prolongar la moratoria a los asentamientos por presiones internas, lo que en realidad está diciendo es que no quiere frenar el plan de Israel de hacerse con todo el territorio palestino. Feliz café.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Israel construirá 2066 nuevas viviendas en asentamientos

La prueba irrefutable de que Israel no quiere bajo ningún concepto alcanzar la paz, es que tiene 2066 viviendas listas para ser construidas en el momento en que se termine el plazo de congelación de asentamientos, el próximo 26 de septiembre. Si se llegase a un acuerdo, Israel tendría que desmantelar muchos asentamientos, por lo que es absurdo, si pensasen en llegar a la paz, seguir construyendo algo que dentro de un año habría que quitar.
Estos datos están sacados del informe elaborado por la ONG israelí "Paz ahora", que ha demostrado que 2066 viviendas están listas para empezar a construirse en unos días, en 42 asentamientos diferentes. Estos proyectos ya han recibido la aprobación y la licencia del gobierno y tienen puestos los primeros pilares. En cualquier caso, numerosos colonos han incumplido la moratoria y han estado construyendo ilegalmente durante esos meses de congelación. Hay que recordar, por otra parte, que la congelación no se ha aplicado a Al Quds, donde Israel ha seguido construyendo todo este tiempo.

Además, el informe presentado este domingo por "Paz Ahora" alerta de que otras 11.000 viviendas se podrían levantar en los próximos meses.

Como es lógico, Mahmud Abbas ha dicho que si se siguen construyendo asentamientos, se levantará de la mesa de negociaciones. Quizás Netanyahu ofrezca una moratoria parcial antes del 26 de septiembre. El mundo aplaudirá su buena voluntad, aunque lo que habría que hacer es condenar enérgicamente la ilegalidad de la construcción de asentamientos, por pocos que sean.
¿Se imaginan a los empresarios de las nucleares negociando con el Gobierno el fin de la energía nuclear, a la par que construyen nuevas centrales? No. A nadie en su sano juicio se le ocurriría construir una casa en un lugar que piensa que no va a conservar tras el proceso de paz. El problema no es que los israelís no tienen juicio. El problema es que no quieren la paz. Ésta sólo llegará por presión internacional. Ha de ser impuesta a Israel, no negociada. Primero cumplamos las resooluciones de Naciones Unidas, y luego ya negociemos. Y hasta entonces, a los ciudadanos sólo nos queda la movilización, el boicot y la presión a los gobernantes. Feliz café.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Israel deporta 400 niños inmigrantes

El Gobierno de Netanyahu ha decidido expulsar del país a más de 400 niños, hijos de inmigrantes, que habían nacido en Israel. En su mayoría son filipinos o africanos, cuyos padres trabajaban en Israel durante varios años y que habían tenido hijos allí. Al expirar su permiso de trabajo, deben volver a su país de origen, y junto a ellos sus hijos.
Hay que decir, que estos 400 niños y niñas, hablan hebreo, van a la escuela con total normalidad y han vivido siempre en Israel. Son todos menores de 5 años, y la mayoría nunca ha salido de Israel ni conoce otro idioma que el hebreo. Sus padres vinieron a Israel cuando se dejó de contratar a trabajadores palestinos y hacía falta mano de obra barata. Ahora, ya no tienen trabajo y por eso han de irse, junto con sus familias.

Ha habido muchas personas en Israel que han mostrado su rechazo con esta política de tintes racistas, entre las que se encuentran la propia mujer de Netanyahu y la mujer de Olmert, así como la asociación de supervivientes del Holocausto. Incluso el Presidente del país, Simón Peres, se ha opuesto a esta medida de dudosa legalidad internacioanl. Sin embargo, también son muchas las voces a favor de la expulsión de los 400 niños. Por ejemplo, Yishai, miembro del partido Shas, declaró que: "estos inmigrantes han venido a Israel de forma ilegal y tuvieron hijos ilegales".

Lo cierto es que esta decisión del Gobierno Israelí no es casual ni arbitraria, sino que se enmarca dentro de un proceso integral de judeización del país. En palabras del propio Netanyahu, la razón de la expulsión es "garantizar el carácter judío del Estado de Israel". Recordemos que la polémica Ley del Retorno, permite a todos los ciudadanos judíos del mundo obtener automáticamente la nacionalidad israelí, aunque no tengan ninguna vinculación con el territorio israelí, con el objetivo de que la población judía sea mayoría en Israel. Por el contrario, quien vive y trabaja en Israel, o incluso quien nace en Israel, no tiene derecho a quedarse, salvo que se convierta al judaísmo.

No podemos olvidar que los árabes que residen en Israel tienen una tasa de natalidad mucho mayor a la de los judíos y que en unas décadas Israel dejará de tener una mayoría judía, sin no intervienen otros factores. En el último estudio demográfico realizado esta semana en Israel, se ve que mientras la población judía crece a un ritmo del 1,7% anual -incluyendo los inmigrantes de Rusia o USA que aún siguen llegando-, los musulmanes en Israel crecen al 2,8%.

Junto a este tipo de deportaciones, el Estado de Israel lleva a cabo una campaña de fomento de la natalidad entre los judíos, otorgando buenas condiciones a los padres judíos, y promocionando que se establezcan en asentamientos en condiciones muy favorables, tal como puede verse en este cartel publicitario en Malleh Adumin, asentamiento cercano a Jerusalén.
Querido lector, ya lo sabe: si va usted a vivir a Irán, conviértase al Islam o no vivirá tranquilo. Pero si va a Israel, ya puede comenzar a adoptar las tesis del judaísmo para poder ser un ciudadano de primera. Feliz café.

lunes, 23 de agosto de 2010

Reflexiones de un Primer Ministro

"Sólo negociaremos si se parte de cero, si se comienza a hablar sin condiciones previas. Es la hora de la paz". El asesor político del gabinete del Primer Ministro de Israel felicita a su jefe. Benjamin, satisfecho con su frase, sonríe, ya fuera de cámaras. Lo importante era que la opinión pública internacional crea en su intención de lograr la paz. Y él les acaba de dar un titular, corto y claro. Mañana saldrá en el Financial Times, Le Monde, Le Courier International y El País. Y además, Benjamin sabe que no sufrirá desgaste ante los suyos, pues los directores de periódicos israelís conocen la treta, habitual en él, y no dan credibilidad alguna a sus palabras. Los colonos no se enfadarán con él por esa supuesta buena voluntad.

Al día siguiente, Benjamin matiza, cuando le llama un periodista norteamericano: "No pedimos nada. Eso sí, es conveniente que la representante de EEUU en las conversaciones sea Hillary Clinton, pues Hussein Obama carece de la neutralidad necesaria para mediar y muchos israelís podrían ofenderse. Además, es necesario que se garantice la seguridad en Israel. No podemos vivir en tel Aviv, temiendo permanentemente que un cohete Qasam caiga donde juegan nuestros niños." Y luego declara a El País: "el nuevo Estado Palestino debe estar completamente desmilitarizado" "No podemos detener la construcción de asentameintos, ya que la moratoria de 9 meses ya ha expirado".

Benjamin sabe que las "negociaciones de paz" son el instrumento ideal para limpiar la mala imagen internacional del país que dirige. Mejor con Hillary que con Obama, aunque lo importante es cuestionar todo lo accesorio, para que no se cuestione lo principal. Sabe que Obama quiere participar, pues tiene ahora elecciones legislativas, y está interesado en apuntarse el tanto de la paz. en cualquier caso, siempre pueden usar la amenaza de van a bombardear Irán. USA ruega cada día a Israel que no lo haga, y eso les da una situación de ventaja. En realidad sería difícil bombardear Irán, pues el ejército israelí anda algo dividido por las luchas entre altos mandos. Pero está bien que USA siga pensando que el bombardeo es inminente.

Tras frenarles los pies a esos dichosos activistas de "Flotilla de la Libertad", parece que el mundo está algo enfadado con ellos. Jamás pudo prever tal respuesta. Incluso las llamadas al boicot están comenzando a calar entre la ciudadanía occidental, según le dicen los embajadores de Israel en los países europeos. Algunos empresarios ya le han transmitido su preocupación.

En definitiva, que ya va siendo hora de comenzar a negociar por unos meses. Es lo mismo que se ha hecho otras veces, y hasta ahora siempre a funcionado, piensa Benjamin. Sucedió con el ataque a Líbano de verano de 2006; se pidió a Bush que se embarcase en las negociaciones de Annapolis en 2007 y se culpó a los palestinos de no querer la paz. Benjamin también recuerda como, cuando a Israel se le fue la mano en la represión de la Primera Intifada, en los 90´s, iniciaron la Conferencia de Madrid (1991) y los Acuerdos de Oslo. (1993) El problema fue que Rabin iba en serio con los acuerdos de paz. Se pasó de listo. Un ultraortodoxo judío asesinó al Primer Ministro. Matar no está justificado, pero es explicable que la gente se enfadara con Rabin. Se veía venir su asesinato.

Benjamin es consciente de lo que hay que hacer. En septiembre comenzarán de nuevo los asentamientos, tanto en Cisjordania como en Jerusalén, pues ya termina la moratoria. Para irritar a los palestinos, ordenará construir en barrios árabes históricos de la capital, pedirá que se redoblen los controles en los checkpoints y continuará con las detenciones de sospechosos. Mientras tanto, hay que dar orden a todos sus embajadores y representantes en las negociaciones, de que usen el tono más educado y moderado que puedan. Hay que llenar los periódicos de Occidente con tribunas alabando el pacifismo del Gobierno Israelí. Y hay que movilizar al AIPAC. Cuando los palestinos se desquicien tanto que se levanten de la mesa, es importante dar una rueda de prensa conjunta con Obama o Hillary Clinton, reforzando los lazos USA-Israel, y lamentando profundamente la poca disposición de Abbas para buscar caminos hacia la paz. Igual incluso Hamás facilita las cosas con algún atentado o declaración llamando a la desaparición de Israel.
Benjamin está deseando que llegue ya el 2 de septiembre de 2010: pasar unos días agradables con su mujer, en un caro hotel de Washington. Se relajará, mientras algún joven representante de Israel se sienta en la mesa de negociaciones y empieza, educadamente, a desquiciar a sus interlocutores. Y luego se trasladarán a algún país árabe probablemente. Con suerte se celebra en Egipto. Y es que nadie organiza tan buenas cenas como su amigo Mubarak. Él no intervendrá más que en la foto incial, en alguna charla informal y en la rueda de prensa final, cuando Abbas ya haya abandonado las conversaciones.

Luego borrón y cuenta nueva. A casa, descansado y contento. El boicot a Israel cesará, los desinformados ciudadanos norteamericanos y europeos creerán que los palestinos no cumplen su palabra, y el foco de atención mundial se centrará sobre algún otro tema, como Kosovo, Georgia o el Sahara.

Benjamin Netanyahu sonríe mientras se ve reflejado en el espejo de su despacho...

PD: Querido lector, la negociación bilateral entre el ocupante y el ocupado no conduce a nada. Palestina no tiene nada que ofrecer e Israel no va a ceder sin nada a cambio. Es absurdo sentarse siquiera. Sólo una solución internacional, que imponga a Israel la paz, puede poner fin a la ocupación y llevar a la oficialización del Estado Palestino. Esté atento a las negociaciones e indígnese cuando Palestina se levante de la mesa. La culpa es suya. Israel quiere la paz. Palestina no. Feliz café.