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lunes, 6 de septiembre de 2010

Israel deporta 400 niños inmigrantes

El Gobierno de Netanyahu ha decidido expulsar del país a más de 400 niños, hijos de inmigrantes, que habían nacido en Israel. En su mayoría son filipinos o africanos, cuyos padres trabajaban en Israel durante varios años y que habían tenido hijos allí. Al expirar su permiso de trabajo, deben volver a su país de origen, y junto a ellos sus hijos.
Hay que decir, que estos 400 niños y niñas, hablan hebreo, van a la escuela con total normalidad y han vivido siempre en Israel. Son todos menores de 5 años, y la mayoría nunca ha salido de Israel ni conoce otro idioma que el hebreo. Sus padres vinieron a Israel cuando se dejó de contratar a trabajadores palestinos y hacía falta mano de obra barata. Ahora, ya no tienen trabajo y por eso han de irse, junto con sus familias.

Ha habido muchas personas en Israel que han mostrado su rechazo con esta política de tintes racistas, entre las que se encuentran la propia mujer de Netanyahu y la mujer de Olmert, así como la asociación de supervivientes del Holocausto. Incluso el Presidente del país, Simón Peres, se ha opuesto a esta medida de dudosa legalidad internacioanl. Sin embargo, también son muchas las voces a favor de la expulsión de los 400 niños. Por ejemplo, Yishai, miembro del partido Shas, declaró que: "estos inmigrantes han venido a Israel de forma ilegal y tuvieron hijos ilegales".

Lo cierto es que esta decisión del Gobierno Israelí no es casual ni arbitraria, sino que se enmarca dentro de un proceso integral de judeización del país. En palabras del propio Netanyahu, la razón de la expulsión es "garantizar el carácter judío del Estado de Israel". Recordemos que la polémica Ley del Retorno, permite a todos los ciudadanos judíos del mundo obtener automáticamente la nacionalidad israelí, aunque no tengan ninguna vinculación con el territorio israelí, con el objetivo de que la población judía sea mayoría en Israel. Por el contrario, quien vive y trabaja en Israel, o incluso quien nace en Israel, no tiene derecho a quedarse, salvo que se convierta al judaísmo.

No podemos olvidar que los árabes que residen en Israel tienen una tasa de natalidad mucho mayor a la de los judíos y que en unas décadas Israel dejará de tener una mayoría judía, sin no intervienen otros factores. En el último estudio demográfico realizado esta semana en Israel, se ve que mientras la población judía crece a un ritmo del 1,7% anual -incluyendo los inmigrantes de Rusia o USA que aún siguen llegando-, los musulmanes en Israel crecen al 2,8%.

Junto a este tipo de deportaciones, el Estado de Israel lleva a cabo una campaña de fomento de la natalidad entre los judíos, otorgando buenas condiciones a los padres judíos, y promocionando que se establezcan en asentamientos en condiciones muy favorables, tal como puede verse en este cartel publicitario en Malleh Adumin, asentamiento cercano a Jerusalén.
Querido lector, ya lo sabe: si va usted a vivir a Irán, conviértase al Islam o no vivirá tranquilo. Pero si va a Israel, ya puede comenzar a adoptar las tesis del judaísmo para poder ser un ciudadano de primera. Feliz café.

lunes, 30 de agosto de 2010

Un rabino que propugna el genocidio palestino

"Abu Mazen y toda esa gente diabólica deben desaparecer del mundo. Dios deberían golpearlos con una plaga, a él y a todos los palestinos." "Los palestinos son el mismo diablo, y el enemigo más grande de Israel". "No es posible ser agradecido con ellos. Hay que mandarles misiles y aniquilarlos.". Estas son algunas de las perlas del sermón del líder espiritual del Shas, el Rabino Ovadia Yosef, pronunciadas en Jerusalen este último shabbat. (Pulsa aquí para ver el vídeo del sermón)

Lo lógico sería pensar -y desear- que Ovadia Yosef fuera algún rabino de una corriente minoritaria de algún asentamiento ilegal, al que escuchasen los colonos radicales de vez en cuando. Pero no, Ovadia Yosef fue Rabino Jefe de Israel entre 1973 y 1983, y es el líder espiritual y fundador del Partido Político Shas. (Unión Sefardí Mundial de Guardianes de la Torá) Se trata de un partido ultraortodoxo, ferviente defensor de los asentamientos ilegales, y que ha pedido reiteradamente una indemnización para los judíos sefardís que abandonaron España hace ya varios siglos. Se han opuesto, hoy y siempre, a las negociaciones de paz con los palestinos, ya que consideran que todo el territorio pertenece a Israel. No reconocen al pueblo palestino.

El Shas cuenta con 11 de los 120 escaños del Parlamento israelí (9,1%) y obtuvo en las elecciones legislativas de 2009 un total de 286.300 votos. Formó coalición con el Likud de Netanyahu, obteniendo a cambio 4 ministros de Shas en el gobierno: Interior (Eli Yisahi) Vivienda (Ariel Atias), Religión (Ya'akov Margi) y uno sin cartera (Meshulam Nahari).

Si Israel fuera un Estado democrático, el Shas sería inmediatamente ilegalizado, Ovadia Yosef iría a la cárcel y Netanyahu expulsaría a los ministros del Shas de su gobierno. Feliz café.

domingo, 23 de agosto de 2009

Ejército y educación, transmisores de la enfermedad

Sería caer en la demagogia fácil, el decir que los israelís de por sí son gente violenta, que ven con buenos ojos la opresión que Israel ejerce sobre Palestina, y que miran para otro lado cada vez que hay un bombardeo en el que mueren miles de palestinos.

El hecho de que los 5 partidos más votados en Israel -Likud, Kadima, Laborista, Israel Beteinu y Shas- en las recientes elecciones de 10 de febrero de 2009, hubieran apoyado el genocidio en Gaza de diciembre de 2008, nos obliga a buscar algún una explicación al buen comportamiento electoral de estos partidos.Tras algunas semanas en Israel, veo al menos dos elementos clave en la propagación de esa enfermedad de violencia y miedo colectivos que padece la sociedad israelí.

Por un lado, el Ejército. Es la fuerza más poderosa de Oriente Medio, y ha permitido a Israel extender su territorio tras vencer en diversas guerras. Todos los chavales israelís están obligados a servir 3 años allí -2 años las mujeres-. A los 18 años, cuando más influenciable es una persona, ya pueden imaginar lo fácil que será para los "halcones" de Estado, manipular esas jóvenes mentes e instruirles en los ideales sionistas y antiarabistas, así como enseñarles la ecuación palestino= terrorista. Decenas de chavales pasan los veranos en un check-point cualquiera de los territorios palestinos ocupados, pasando un tremendo calor, viendo palestinos pasar, y con el miedo infundado de que en cualquier momento alguien se inmole al pasar con el coche. Tras 3 años así, sin haber estudiado aún una carrera ni nada, ¿quién no vería con buenos ojos que mueran 1500 palestinos terroristas en Gaza?

El segundo pilar es la escuela. Hay cuatro sistemas educativos en Israel, dependiendo de las características étnicas y religiosas de cada persona, y del deseo de los padres, pero todos funcionan bajo la atenta supervisión del ministerio de educación de Israel, quien también aprueba los libros de texto. En ellos se dice, por ejemplo, que antes del día de la Independencia de Israel, "habitaban en el territorio diversos pueblos nómadas y primitivos". Está prohibido que los libros hagan referencia a la "Naqba", que no es otra cosa que la matanza y expulsión de palestinos que tuvo lugar a finales de los años 40, al fundarse el estado de Israel.

Los aspirantes a profesores, una vez conseguida la plaza, tienen que pasar por un proceso de "security clearance" -limpieza de seguridad- para que el Ministerio compruebe que no tienen ideas contrarias a lo que el Estado quiere propugnar en la escuela. Quien no pase las pruebas de limpieza, pierde automáticamente su derecho a la plaza docente. Como puede observarse, es fácil dejarse contagiar por la corriente, y muy difícil e improductivo nadar en sentido contrario.

Una vez metidos en este círculo vicioso que tiene lugar actualmente en la sociedad israelí, podemos constatar una vez más que la solución no vendrá de la parte ocupante, motu propio, sino que es precisa la presión exterior. Y es irrelevante que Burundi o Timor Oriental decidieran romper relaciones económicas con Israel. Sólo Europa y USA tienen en sus manos el fin de la ocupación y el sufrimiento palestino. Y sólo la sociedad civil de esos países puede presionar a los gobernantes para que hagan algo.

No obstante, no vaya a preocuparse usted, querido lector, por exigir nada al gobierno, ni moverse por la causa palestina. Le requeriría mucho tiempo -10 minutos al día al menos- y Palestina no está tan cerca como para que pueda usted sentirse culpable de su indiferencia. Descanse y disfrute del café.