El hecho de que los 5 partidos más votados en Israel -Likud, Kadima, Laborista, Israel Beteinu y Shas- en las recientes elecciones de 10 de febrero de 2009, hubieran apoyado el genocidio en Gaza de diciembre de 2008, nos obliga a buscar algún una explicación al buen comportamiento electoral de estos partidos.Tras algunas semanas en Israel, veo al menos dos elementos clave en la propagación de esa enfermedad de violencia y miedo colectivos que padece la sociedad israelí.
Por un lado, el Ejército. Es la fuerza más poderosa de Oriente Medio, y ha permitido a Israel extender su territorio tras vencer en diversas guerras. Todos los chavales israelís están obligados a servir 3 años allí -2 años las mujeres-. A los 18 años, cuando más influenciable es una persona, ya pueden imaginar lo fácil que será para los "halcones" de Estado, manipular esas jóvenes mentes e instruirles en los ideales sionistas y antiarabistas, así como enseñarles la ecuación palestino= terrorista. Decenas de chavales pasan los veranos en un check-point cualquiera de los territorios palestinos ocupados, pasando un tremendo calor, viendo palestinos pasar, y con el miedo infundado de que en cualquier momento alguien se inmole al pasar con el coche. Tras 3 años así, sin haber estudiado aún una carrera ni nada, ¿quién no vería con buenos ojos que mueran 1500 palestinos terroristas en Gaza?
El segundo pilar es la escuela. Hay cuatro sistemas educativos en Israel, dependiendo de las características étnicas y religiosas de cada persona, y del deseo de los padres, pero todos funcionan bajo la atenta supervisión del ministerio de educación de Israel, quien también aprueba los libros de texto. En ellos se dice, por ejemplo, que antes del día de la Independencia de Israel, "habitaban en el territorio diversos pueblos nómadas y primitivos". Está prohibido que los libros hagan referencia a la "Naqba", que no es otra cosa que la matanza y expulsión de palestinos que tuvo lugar a finales de los años 40, al fundarse el estado de Israel.
Los aspirantes a profesores, una vez conseguida la plaza, tienen que pasar por un proceso de "security clearance" -limpieza de seguridad- para que el Ministerio compruebe que no tienen ideas contrarias a lo que el Estado quiere propugnar en la escuela. Quien no pase las pruebas de limpieza, pierde automáticamente su derecho a la plaza docente. Como puede observarse, es fácil dejarse contagiar por la corriente, y muy difícil e improductivo nadar en sentido contrario.
Una vez metidos en este círculo vicioso que tiene lugar actualmente en la sociedad israelí, podemos constatar una vez más que la solución no vendrá de la parte ocupante, motu propio, sino que es precisa la presión exterior. Y es irrelevante que Burundi o Timor Oriental decidieran romper relaciones económicas con Israel. Sólo Europa y USA tienen en sus manos el fin de la ocupación y el sufrimiento palestino. Y sólo la sociedad civil de esos países puede presionar a los gobernantes para que hagan algo.
No obstante, no vaya a preocuparse usted, querido lector, por exigir nada al gobierno, ni moverse por la causa palestina. Le requeriría mucho tiempo -10 minutos al día al menos- y Palestina no está tan cerca como para que pueda usted sentirse culpable de su indiferencia. Descanse y disfrute del café.