Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Salas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Salas. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de julio de 2010

Lecturas para este verano

Querido lector, hoy quiero recomendarle 3 libros relacionados directa o indirectamente con la ocupación israelí:

En primer lugar, "El Hombre mojado no teme la lluvia", de la fantástica periodista española Olga Rodríguez. Es un libro humano, que deja la política a un lado, para entrar en las vidas, las personas, los sufrimientos. La autora va viajando por Oriente Próximo, y habla con todo el mundo, ya sean colonos israelís, refugiados palestinos o milicianos libaneses. Dispara al corazón del lector. No hay evasiva posible. Son gente normal, como cualquiera de nosotros, que por vivir en esa zona, se ven obligadas a padecer a diario las atrocidades de la ocupación y la violencia.

En ese mismo estilo de libro-reportaje, aunque esta vez utilizando una identidad falsa para la realización del mismo, es obligatorio recomendar "El Palestino", del conocido Antonio Salas, autor también de "Diario de un Skin". El autor se crea una identidad falsa, haciéndose pasar por un guerrillero palestino, y va infiltrándose en las redes del terrorismo internacional. ETA, las FARC o los grupos armados bolivarianos, son algunos de los grupos que circulan por el libro. Hay averiguaciones interesantes, que desmontan en cierta medida las mentiras de la prensa occidental, como aquella de que Hugo Chávez da refugio a los islamistas. También puede verse la forma de actuar de Israel en el ámbito del terrorismo y las injusticias que se cometen desde el aparato del Estado.

Y por último, cambiando totalmente de tipo de libro, quiero recomendar una tragedia titulada "Lamentaciones de un prepucio", de Shalom Auslander. Y digo tragedia, a pesar del título y del estilo jocoso del libro, porque todo lo que en él se cuenta es cierto. Si las historias que leemos fuesen producto de la imaginación humana, sin duda se trataría de una comedia, y de las buenas, pero como por desgracia es cierto, tenemos motivos para la preocupación. El autor del libro es un judío que nos cuenta sus traumas infantiles, causados por la intransigencia religiosa de su comunidad. En definitiva, un libro satírico, mordaz y enormemente blasfemo.

O mejor, no los lea. El Código Da Vinci y la nueva novela sueca de moda bastarán para mantener una conversación de café en nuestro país. Disfrute de la lectura y feliz café.