Un tribunal londinense ha dictado una orden de detención contra la criminal internacional, Tzipi Livni, una de las autoras intelectuales e inductoras de la masacre de palestinos cometida en la franja de Gaza hace ya un año, en la que murieron 1400 palestinos, la mayoría de ellos civiles. Con motivo de esta orden, y para zafarse de la justicia, la ex Ministra de Exteriores de Israel ha tenido que cancelar su visita a Londres con motivo de una charla que iba a dar en el Foro Nacional Judío de la capital británica.

Tras la medida de las etiquetas anunciada la semana pasada, Inglaterra vuelve a dar muestras de que algo está cambiando y de que los crímenes de guerra de Israel causan un rechazo cada vez mayor. La hipoteca moral del Holocausto se está acabando, y ahora Israel va a tener que ganarse a la comunidad internacional con sus actos, y no promocionando los asentamientos y masacrando palestinos.
Cómo no, la diplomacia israelí ya ha declarado que esta orden supone un claro obstáculo para la paz en la región y ha condenado enérgicamente la supuesta injerencia británica en los asuntos de su país. Cabe preguntarse de qué tipo de paz hablan quienes no dudan en masacrar a 1400 personas en pocos días y sin motivo alguno. Es evidente que a Israel le va a costar acomodarse a la nueva situación en la que ya no tiene carta blanca para violar las normas internacionales una y otra vez.
Esperemos que el Gobierno británico no ceda a las presiones de los hombres de negocios de la city y de los magnates israelís, y que se respete la independencia del poder judicial, para que una criminal de guerra como Livni no pueda pisar Inglaterra sin temor a ser arrestada.
En cualquier caso, es en estos momentos cuando más duele la lamentable decisión de nuestros políticos españoles de suprimir la jurisdicción universal. Es necesario que ningún criminal de guerra pueda pasearse por Europa libremente dando conferencias y asistiendo a fiestas como si nada hubiera hecho.
Querido lector, deberíamos movilizarnos todos para que España reconozca la existencia del Estado Palestino, obligue a que los productos de las colonias lleven una etiqueta informativa de su procedencia y para que algún juez español abra una causa contra quienes asesinan palestinos por el mero hecho de ser diferentes. Es necesario que no puedan salir de Israel sin miedo a ser arrestados y que se vean presionados a cambiar sus políticas de imposición del terror. Sin embargo, se acercan ya el solsticio de invierno y las vacaciones, y seguro que usted no puede preocuparse por estas movidas lejanas, ya tiene que pensar en los regalos, en los dulces, y calentarse con un café caliente.