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viernes, 11 de septiembre de 2009

La ocupación del agua en Cisjordania


En el territorio conocido como Cisjordania, ("West Bank" en inglés) al este de Israel y de soberanía palestina, viven 450.000 colonos. Se estima que unos 200.000 habitan en la ciudad palestina de Al-Quds (Jerusalén) y otros 250.000 en diferentes asentamientos ilegales cercanos a ciudades palestinas importantes como Baitlaham (Belén) y Khalil (Hebrón) o en lugares estratégicos como Ariel, el mayor acuífero de todo Cisjordania.

Y es que es acceso al agua en una región se tan pocas lluvias, está limitado a dos fuentes principales: los ríos y las aguas subterráneas de los acuíferos. Invocando los títulos de propiedad, basándose en un libro de ciencia ficción escrito hace muchos años, -la Biblia-, Israel se ha hecho con el dominio efectivo de la margen occidental del único gran río de la zona, el Jordán, que queda en territorio de soberanía palestina. Por lo que se refiere a las aguas subterráneas, en el acuífero más grande de Cisjordania, Ariel, se establecieron ilegalmente los colonos judíos en 1978, y desde entonces la ciudad se ha convertido en un enclave estratégico que sirve para dejar sin agua a la población palestina.

En temas donde la objetividad es difícil de lograr, es mejor dejar hablar a los números. Un colono israelí en Cisjordania consume un promedio de 620 metros cúbicos de agua al año, frente a los menos de 100 metros cúbicos que le tocan a cada palestino. Es decir, que cada israelí que vive ilegalmente en territorio ocupado goza de entre 6 y 7 veces más cantidad de agua que aquellos a quienes está despojando de su hogar.

No es casual que al cruzar Cisjordania por carretera, se vean constantemente grifos cercados por alambradas y a veces custodiados por soldados israelís, para evitar que los palestinos desesperados no puedan calmar su sed. Hasta en Ramallah, hay muchas viviendas que sólo tienen agua 2 horas al día, y los cortes de agua son constantes y dependientes de la voluntad de los gobernantes de Israel. Sólo cuando llueve, los depósitos de agua de lluvia que forman parte indispensable de los tejados de las casas palestinas, permiten cierta seguridad en el consumo de agua.

Resulta indignante ver cómo en los lujosos ressorts israelís del Mar Muerto, construidos en zona palestina ocupada, se derrocha agua con liberalidad, mientras que a menos de 10 kilómetros, las aldeas palestinas no tienen acceso al agua corriente y las cosechas no pueden ser regadas.

Esta ocupación del agua es una de las distintas políticas llevadas a cabo por el gobierno israelí para asediar a los más de 2 millones de palestinos de Cisjordania, hacer su vida diaria un poco más difícil, y lograr así que emigren, que mueran de sed y hambre, que sus cosechas no salgan adelante, y que el sueño del gran Israel deje de serlo, para convertirse en realidad.

Querido y bondadoso lector, encienda el grifo de su cocina, deje correr largo rato el agua hasta
que esté fría, bébase un vaso de agua para hacer frente con eficacia a los envites de su conciencia, y una vez vencidos todos los malos pensamientos, disfrute de su café.

viernes, 28 de agosto de 2009

"Aerolíneas El Al, bienvenido a Israel"

Este eslogan de la compañía aérea israelí resume perfectamente su forma de actuar. No importa el estado desde el que se vuele, sino que desde el momento en que compre su billete con El Al, se sentirá usted como en Israel.

Llegamos pronto a la T-4 de Madrid, para asegurarnos de que ningún imprevisto nos impidiese volar a Israel. Al acercarnos al mostrador de embarque de El Al, un judío argentino nos fue apartando uno a uno y enviándonos a diferentes stands donde una persona de la compañía nos entrevistaría. El estado israelí y El Al catalogan a las personas, cual cabezas de ganado, según el grado de peligrosidad, siendo 1 el mínimo y 6 el máximo. Una chica de nuestro grupo estudia filología árabe, lo que nos valío para llevarnos la máxima condecoración posible: el 6.

Entre las preguntras que nos hicieron estaban: ¿tiene usted una bomba? ¿Ha conocido alguna vez a un árabe? ¿Ha estado en algún país árabe? ¿Qué hizo usted en Egipto? ¿Tiene amigos palestinos en Facebook? ¿Es usted consciente de que si entra a Palestina podría enamorarse de un terrorista? ¿Ha participado en algún genocidio? ¿Ha hecho usted su maleta o le han ayudado? Todo ello, por su puesto, en aras de nuestra seguridad.

No contentos con el minucioso y cargante cuestionario, nos llevaron a una sala en un sótano de la T-4 bastante intimidatorio, y tras tediosos minutos de espera, nos fueron metiendo uno a uno en una sala, para registrar nuestros cuerpos. A algunos nos hicieron quedarnos en calzoncillos, y nos pasaron el detector de metales por todo el cuerpo, sin que las fuerzas de seguridad españolas hicieran nada por evitarlo.

Luego, fueron abriendo una a una todas nuestras maletas, acompañando el registro de absurdas observaciones y requerimientos, tales como enchufar el cargador al móvil para comprobar que no se tratara de una bomba. A algunos de nosotros nos quitaron todo lo que llevábamos en el equipaje de mano, incluidos libros, guías de viaje o bolígrafos, y nos obligaron a facturarlo. El único objetivo de este trámite era hacer crecer nuestra tensión, y desproveernos de todo tipo de entretenimiento para el vuelo.

Tras más de 2 horas y media de controles, tuvimos que correr para coger el vuelo, y una vez dentro, la sobrecargo dijo " En breves procederemos a ofrecerles nuestro servicios de comida, toda ella con el sello de garantía Kosher". ¿Se imaginan que Iberia no sirviese carne a ningún pasajero durante la cuaresma?

Tras la demostración de cómo ponerse el chaleco salvavidas e indicarnos dónde estaban las salidas de emergencia del avión, los altavoces repitieron, aún sin despegar del aeropuerto de Madrid, "Aerolíneas El Al, bienvenido a Israel".

PD. Querido lector, hé aquí la gravedad del hecho: Primero registraron a los palestinos, pero no le importó. Luego registran a los españoles que vuelan a Israel, y tampoco le importa. Algún día entrarán en su casa, pero ya será tarde. Hasta entonces, no proteste porque Israel intervenga en la sobernía aérea española, y disfrute del café.