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lunes, 30 de agosto de 2010

Un rabino que propugna el genocidio palestino

"Abu Mazen y toda esa gente diabólica deben desaparecer del mundo. Dios deberían golpearlos con una plaga, a él y a todos los palestinos." "Los palestinos son el mismo diablo, y el enemigo más grande de Israel". "No es posible ser agradecido con ellos. Hay que mandarles misiles y aniquilarlos.". Estas son algunas de las perlas del sermón del líder espiritual del Shas, el Rabino Ovadia Yosef, pronunciadas en Jerusalen este último shabbat. (Pulsa aquí para ver el vídeo del sermón)

Lo lógico sería pensar -y desear- que Ovadia Yosef fuera algún rabino de una corriente minoritaria de algún asentamiento ilegal, al que escuchasen los colonos radicales de vez en cuando. Pero no, Ovadia Yosef fue Rabino Jefe de Israel entre 1973 y 1983, y es el líder espiritual y fundador del Partido Político Shas. (Unión Sefardí Mundial de Guardianes de la Torá) Se trata de un partido ultraortodoxo, ferviente defensor de los asentamientos ilegales, y que ha pedido reiteradamente una indemnización para los judíos sefardís que abandonaron España hace ya varios siglos. Se han opuesto, hoy y siempre, a las negociaciones de paz con los palestinos, ya que consideran que todo el territorio pertenece a Israel. No reconocen al pueblo palestino.

El Shas cuenta con 11 de los 120 escaños del Parlamento israelí (9,1%) y obtuvo en las elecciones legislativas de 2009 un total de 286.300 votos. Formó coalición con el Likud de Netanyahu, obteniendo a cambio 4 ministros de Shas en el gobierno: Interior (Eli Yisahi) Vivienda (Ariel Atias), Religión (Ya'akov Margi) y uno sin cartera (Meshulam Nahari).

Si Israel fuera un Estado democrático, el Shas sería inmediatamente ilegalizado, Ovadia Yosef iría a la cárcel y Netanyahu expulsaría a los ministros del Shas de su gobierno. Feliz café.

jueves, 8 de julio de 2010

Silwan, el siguiente objetivo del colonialismo israelí

No satisfechos con ocupar más del 80% de los territorios de lo que un día fue Palestina, los israelís siguen construyendo colonias por todas partes, con el apoyo activo y decisivo del propio Estado de Israel. La conquista de Al Quds, -la parte oriental de Jerusalén-, es decir, la capital del Estado Palestino, es una de sus prioridades. Y para ello, es importante hacerse con el barrio palestino de Silwan, situado junto a la ciudad vieja y el monte de los Olivos.

En Silwan habitan unos 45.000 palestinos, que llevan viviendo allí al menos desde el año 985, según reflejan os escritos de Al-Muqadissi. Los colonos judíos, ayudados por la financiación y el apoyo legal del Estado de Israel y del Ayuntamiento del Jerusalén israelí, están usando todo tipo de trampas para ocupar el barrio: desde licencias gubernamentales contrarias a la legalidad internacional al uso de la violencia, pasando por los bulldozers y la compra de casas palestinas bajo falsa identidad.

La importancia de Silwan viene por su situación estratégica dentro de la capital palestina, y porque una parte del barrio es la considerada "Ciudad de David", que los ultraortodoxos judíos se creen con derecho a poseer. Sostienen éstos que los restos arqueológicos pertenecen al pueblo judío, y que si ese territorio sigue siendo palestino, corren el riesgo de desaparecer. Esta tesis de los restos de la Ciudad de David no ha sido confirmada por los arqueólogos, ni siquiera por los israelís, y se cree que podría ser una excusa para ocupar más fácilmente el barrio.

En todo caso, no pasa una semana sin que se produzcan nuevos altercados, se tire una casa palestina, o se construyan nuevos asentamientos israelís en Silwan. Al pasear por el barrio de Silwan, se aprecian perfectamente las casas de los colonos, porque tienen costumbre de colgar enormes banderas de Israel en sus fachadas, para así provocar la ira de los palestinos y promocionar que otros israelís se animen a formar parte de la colonización. Se nota la tensión en el ambiente. Los colonos miran con odio a sus vecinos palestinos, en clara señal de desprecio.
Con el paso del tiempo, más de 40.000 personas habrán sido poco a poco expulsadas de sus hogares, la comunidad internacional aplicará la política de hechos consumados, reconocerá la soberanía israelí sobre Silwan, y la violencia y la injusticia habrán triunfado una vez más. Los periódicos de los próximos días mostrarán el avance de la colonización, que se intensifica cuando los principales líderes mundiales están de vacaciones y la opinión pública está algo despegada de la actualidad.

Querido lector, si quiere salvar Silwan, únase al grito de justicia, cuente a sus conocidos la situación de estas 40.000 personas que pronto serán refugiados de guerra y participe en la campaña de boicot, desinversión y sanciones contra el Estado que más resoluciones internacionales incumple de todo el mundo. No compre productos israelís -código de barras que comienza por 729- en tanto no cese la ocupación. O mejor, mire para otro lado. 40.000 personas no son nada al lado de los millones de personas que el domingo verán la final del mundial. Para unos, el sufrimiento viene si no gana su selección de fútbol. Para otros, el sufrimiento comienza al despertarse. Para unos, un día se suerte es que España gane el mundial. Para otros, que se posponga un día más el derribo de su casa. Disfrute del fútbol y del café.

martes, 27 de octubre de 2009

Mea Sharim, barrio de intolerancia

Mea Sharim, Jerusualén, octubre de 2009. Una mujer ha osado desafiar las normas que los judíos ultraortodoxos imponen en el barrio, caminando por la acerca reservada a los hombres. Indignado, un judío ultraortodoxo de la secta fundamentalista Eda Haredit, no duda en lanzarle gas lacrimógeno.

No estamos ante un suceso aislado. Desde hace tres años existen en Mea Sharim calles para hombres y otras para mujeres. El fundamento de esta medida es que los ultraortodoxos judíos no pueden siquiera rozar a mujeres que no son sus esposas.

Es más, en los autobuses de la línea 40, con parada en Mea Sharim, las mujeres tienen que entrar por la puerta trasera, para no mezclarse con los hombres. No pueden sentarse en los asientos de la parte delantera, aunque están vacíos y no quede sitio atrás. Ante la pregunta al rabino del barrio del periodista Javier Espinosa, éste dijo «¿Por qué me pregunta si es lógico que se separe a mujeres y hombres? ¡Es una ley divina! Cada día doy gracias a Dios tres veces por haber conseguido que existan estos autobuses».

Estos judíos ultraortodoxos no permiten que haya Internet ni televisión, y las tarjetas de crédito no funcionan en shabat. Por todo el barrio pululan los "comandos anti-vicio", en busca de vestimentas o conductas dignas de reprobación. En shabath, cualquiera que intente circular en coche o motocicleta por Mea Sharim será indudablemente apedreado. Su argumento es un pasaje de la Biblia, donde se dice que "en sábado no encenderás fuego". (Éxodo 35:3) De ahí deducen que no cabe usar ninguna máquina ese día. Los ultraortodoxos, no contentos con seguir al dedillo este precepto, imponen por la fuerza al resto de la población esta misma conducta.

Podría pensarse que el fundamentalismo religioso se limita a pequeños reductos de control ultraortodoxo. Nada más lejos de la realidad. Los judíos ultraortodoxos representan en torno a un 20% de la población del país. Los autobuses no funcionan en shabat en todo Israel, y la compañía aérea nacional, El Al, tampoco opera ese día (y si no, pruebe a entrar en la web de El Al y tratar de comprar un vuelo para el sábado). El resto de la semana, sólo sirve en sus vuelos comida Kosher (elaborada según mandan las normas religiosas judías)

Querido lector, espero que con el post de hoy pueda hacerse una idea de quiénes son los que tan decisivamente influyen en los designios de Israel. Con la intolerancia como bandera, estos fundamentalistas, que nada tienen que envidiar a los talibanes más ortodoxos, son los mismos que elaboran la campaña de justificación moral de la masacre y ocupación palestina. Sí, coincido con usted, es muy preocupante. Pero no para usted. Los problemas están muy lejos, y en España todo el mundo puede circular con su pareja por la misma acera. Y ya que nadie se lo prohíbe tampoco, disfrute de su café, sábados inclusive.