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lunes, 9 de agosto de 2010

Albert Einstein, un gran visionario

Einstein suele ser conocido por su adhesión a la causa judía, y en particular al sionismo. Muerto Weizmann, el primer presidente de Israel, le ofrecieron el cargo al célebre científico incluso, aunque éste lo rechazó. Sus textos políticos más conocidos suelen destacar su identificación con la causa judía y con el Estado de Israel, y son corrientemente usados por la ideología sionista para defender sus postulados.

Sin embargo, hemos de contextualizar sus palabras al respecto, para darnos cuenta de que Albert Einstein, si hoy viviera, rechazaría frontalmente la conducta del Estado de Israel. Él defendía un Israel multicultural, en el que convivieran personas de todas las creencias, y lo defendía en un momento en que los judíos acababan de ser vilmente masacrados por el terror nazi. El antisemitismo era común en países como Francia, España o Rusia, y los judíos verdaderamente merecían ser defendidos ante la amenaza violenta y real de sus detractores. Es decir, era una situación radicalmente opuesta a la de 2010, ya que ahora son los judíos quienes persiguen a otro pueblo, el palestino.

Consciente de los peligros de un nacionalismo hebreo, ya Einstein advertía contra la idea de la creación de un Estado judío. Les dejo ya con las palabras del gran genio, que datan de 1943. Feliz café.

"Considero que tratar de llegar a un acuerdo con los árabes sobre la base de una convivencia pacífica es mucho más razonable que la creación de un Estado judío. Al margen de las consideraciones prácticas, mi conocimiento de la naturaleza esencial del judaísmo se resiste a la idea de un Estado judío con fronteras, un ejército y una dominación por medio de la fuerza, no importa lo modesta que pueda ser. Temo en el daño interno que el judaísmo pueda sufrir, especialmente el causado por el desarrollo de un nacionalismo intolerante en nuestro pueblo, contra el que ya hemos tenido que luchar duramente, sin contar con un Estado judíos. Nosotros ya no somos los judíos de la época de los Macabeos. Volver al concepto de nación en su sentido político sería equivalente a renunciar a la espiritualidad de nuestra comunidad, algo que debemos al genio de nuestros profetas. Si una necesidad externa nos obliga a llevar y asumir esta carga, afrontémosla con tacto y paciencia." (Sobre el Humanismo, Albert Einstein. Ed. Paidós, pág 186)