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lunes, 23 de agosto de 2010

Reflexiones de un Primer Ministro

"Sólo negociaremos si se parte de cero, si se comienza a hablar sin condiciones previas. Es la hora de la paz". El asesor político del gabinete del Primer Ministro de Israel felicita a su jefe. Benjamin, satisfecho con su frase, sonríe, ya fuera de cámaras. Lo importante era que la opinión pública internacional crea en su intención de lograr la paz. Y él les acaba de dar un titular, corto y claro. Mañana saldrá en el Financial Times, Le Monde, Le Courier International y El País. Y además, Benjamin sabe que no sufrirá desgaste ante los suyos, pues los directores de periódicos israelís conocen la treta, habitual en él, y no dan credibilidad alguna a sus palabras. Los colonos no se enfadarán con él por esa supuesta buena voluntad.

Al día siguiente, Benjamin matiza, cuando le llama un periodista norteamericano: "No pedimos nada. Eso sí, es conveniente que la representante de EEUU en las conversaciones sea Hillary Clinton, pues Hussein Obama carece de la neutralidad necesaria para mediar y muchos israelís podrían ofenderse. Además, es necesario que se garantice la seguridad en Israel. No podemos vivir en tel Aviv, temiendo permanentemente que un cohete Qasam caiga donde juegan nuestros niños." Y luego declara a El País: "el nuevo Estado Palestino debe estar completamente desmilitarizado" "No podemos detener la construcción de asentameintos, ya que la moratoria de 9 meses ya ha expirado".

Benjamin sabe que las "negociaciones de paz" son el instrumento ideal para limpiar la mala imagen internacional del país que dirige. Mejor con Hillary que con Obama, aunque lo importante es cuestionar todo lo accesorio, para que no se cuestione lo principal. Sabe que Obama quiere participar, pues tiene ahora elecciones legislativas, y está interesado en apuntarse el tanto de la paz. en cualquier caso, siempre pueden usar la amenaza de van a bombardear Irán. USA ruega cada día a Israel que no lo haga, y eso les da una situación de ventaja. En realidad sería difícil bombardear Irán, pues el ejército israelí anda algo dividido por las luchas entre altos mandos. Pero está bien que USA siga pensando que el bombardeo es inminente.

Tras frenarles los pies a esos dichosos activistas de "Flotilla de la Libertad", parece que el mundo está algo enfadado con ellos. Jamás pudo prever tal respuesta. Incluso las llamadas al boicot están comenzando a calar entre la ciudadanía occidental, según le dicen los embajadores de Israel en los países europeos. Algunos empresarios ya le han transmitido su preocupación.

En definitiva, que ya va siendo hora de comenzar a negociar por unos meses. Es lo mismo que se ha hecho otras veces, y hasta ahora siempre a funcionado, piensa Benjamin. Sucedió con el ataque a Líbano de verano de 2006; se pidió a Bush que se embarcase en las negociaciones de Annapolis en 2007 y se culpó a los palestinos de no querer la paz. Benjamin también recuerda como, cuando a Israel se le fue la mano en la represión de la Primera Intifada, en los 90´s, iniciaron la Conferencia de Madrid (1991) y los Acuerdos de Oslo. (1993) El problema fue que Rabin iba en serio con los acuerdos de paz. Se pasó de listo. Un ultraortodoxo judío asesinó al Primer Ministro. Matar no está justificado, pero es explicable que la gente se enfadara con Rabin. Se veía venir su asesinato.

Benjamin es consciente de lo que hay que hacer. En septiembre comenzarán de nuevo los asentamientos, tanto en Cisjordania como en Jerusalén, pues ya termina la moratoria. Para irritar a los palestinos, ordenará construir en barrios árabes históricos de la capital, pedirá que se redoblen los controles en los checkpoints y continuará con las detenciones de sospechosos. Mientras tanto, hay que dar orden a todos sus embajadores y representantes en las negociaciones, de que usen el tono más educado y moderado que puedan. Hay que llenar los periódicos de Occidente con tribunas alabando el pacifismo del Gobierno Israelí. Y hay que movilizar al AIPAC. Cuando los palestinos se desquicien tanto que se levanten de la mesa, es importante dar una rueda de prensa conjunta con Obama o Hillary Clinton, reforzando los lazos USA-Israel, y lamentando profundamente la poca disposición de Abbas para buscar caminos hacia la paz. Igual incluso Hamás facilita las cosas con algún atentado o declaración llamando a la desaparición de Israel.
Benjamin está deseando que llegue ya el 2 de septiembre de 2010: pasar unos días agradables con su mujer, en un caro hotel de Washington. Se relajará, mientras algún joven representante de Israel se sienta en la mesa de negociaciones y empieza, educadamente, a desquiciar a sus interlocutores. Y luego se trasladarán a algún país árabe probablemente. Con suerte se celebra en Egipto. Y es que nadie organiza tan buenas cenas como su amigo Mubarak. Él no intervendrá más que en la foto incial, en alguna charla informal y en la rueda de prensa final, cuando Abbas ya haya abandonado las conversaciones.

Luego borrón y cuenta nueva. A casa, descansado y contento. El boicot a Israel cesará, los desinformados ciudadanos norteamericanos y europeos creerán que los palestinos no cumplen su palabra, y el foco de atención mundial se centrará sobre algún otro tema, como Kosovo, Georgia o el Sahara.

Benjamin Netanyahu sonríe mientras se ve reflejado en el espejo de su despacho...

PD: Querido lector, la negociación bilateral entre el ocupante y el ocupado no conduce a nada. Palestina no tiene nada que ofrecer e Israel no va a ceder sin nada a cambio. Es absurdo sentarse siquiera. Sólo una solución internacional, que imponga a Israel la paz, puede poner fin a la ocupación y llevar a la oficialización del Estado Palestino. Esté atento a las negociaciones e indígnese cuando Palestina se levante de la mesa. La culpa es suya. Israel quiere la paz. Palestina no. Feliz café.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

2010: la paz en la encrucijada

Acompáñeme un momento con su imaginación: de repente, miles de españoles deciden asentarse en distintas zonas de Portugal, por ejemplo, en las desembocaduras de los ríos Duero y Tajo. Estos ciudadanos declaran esos territorios pertenecientes a España, invocando un antiguo Cantar de Gesta, en el que unos caballeros españoles conquistaron la zona. Los campesinos portugueses, indignados ante la repentina e injusta pérdida de sus terrenos más fértiles, deciden tomar las armas para combatir como puedan a los invasores españoles. Ante esta situación, la Comunidad Internacional condena unánimente el terrorismo portugués, y pide al gobierno de Portugal que controle a sus súbditos, para que no desencadenen una guerra atacando a los nacionales de otro estado. El ejército español, con las armas que le regala Estados Unidos y la Unión Europea, se desplaza a la zona para encargarse de la seguridad de los colonos, mientras que el Gobierno español construye un muro en mitad de Portugal para proteger a los españoles...Esta situación no es real, pero tampoco surrealista. En los territorios entre el Mediterráneo y el Jordán está sucediendo algo similar. Desde 1967, el ejército israelí y los colonos han ido añadiendo territorios al Estado de Israel de forma ilegal. Más de 450.000 colonos viven ya en Cisjordania y Jerusalén Este, desafiando las fronteras establecidas por las Naciones Unidas.

Tras un camino de 41 años de crecimiento territorial, hemos llegado al punto en el que hay que elegir uno de los dos senderos que se nos ofrecen y no podremos ya retroceder. Para que Israel pueda seguir siendo un Estado judío y democrático, es necesario que exista un Estado Palestino, y ahora veremos porqué.El Estado de Israel está basado sobre dos principios fundamentales que le dotan de un carácter diferenciado en su latitud: democracia y judaísmo. Si el ejército y los colonos ocuparan todo el territorio de Palestina, 3,5 millones de palestinos quedarían dentro de ese territorio -además de los varios millones de refugiados que no tendrían a dónde volver-. Ante esta situación caben dos posibilidades: la primera es que se les integre en el Estado de Israel con plenos derechos políticos. La consecuencia sería que, dada la alta tasa de natalidad palestina, en poco tiempo los musulmanes de nacionalidad israelí superarían a los judíos, e Israel tendría un presidente palestino y musulmán. La segunda opción es que los palestinos quedaran en una especie de limbo legal como ciudadanos de segunda a los que se animaría para que dejaran el país y por tanto, el Estado dejaría de ser democrático. Como se ve, ninguna de las dos soluciones es viable para Israel.

En cuanto al Estado Palestino, y hé aquí lo novedoso del momento que atravesamos, está dejando de ser realizable. Con el nuevo plan de construcción de asentamientos israelís, que llegarían de forma continuada hasta Jericó, separando Ramallah de Hebrón, Cisjordania quedaría dividida en dos partes, lo que unido a la imposibilidad de contactar con Gaza, haría impracticable la existencia de un estado en esas condiciones. El único desenlace posible sería, de nuevo, un sólo Estado.

A una de las partes en conflicto, Israel, cuya superioridad militar es innegable, no le interesa detener las conquistas, ya que tanto los religiosos como los militares se ven beneficiados por la ocupación. La otra parte, Palestina, no tiene los medios necesarios para plantar cara a Israel y exigir un Estado. En tal situación, sólo la intervención de un tercero más poderoso que Israel puede hacerle ceder. Hasta ahora, ningún presidente de Estados Unidos ha querido actuar en favor del Estado palestino.

Por tanto, la oportunidad que se nos presenta con el nuevo año, es la última, y el tiempo apremia. A Obama le quedan 3 años, a lo sumo 7, durante los cuales Israel tratará de sobrevivir cómo pueda, mediante maniobras de distracción, como la eterna discusión sonre la congelación de los asentamientos. Una alternativa solución podría ser el plan que propuso este verano Javier Solana: tras las elecciones palestinas de 2010, quien salga elegido Presidente, se ha de presentar ante la ONU y pedir la membresía de Palestina. Cuando la propuesta llegue al Consejo de Seguridad, Obama no utilizaría su derecho de veto, y Palestina se convertiría en un Estado miembro de pleno derecho. En este caso, sería más difícil para Israel justificar su intromisión en las fronteras de 1967, y el Consejo de Seguridad podría ordenar el envío de tropas de pacificación a la zona, ya que un Estado miembro estaría ocupando ilegalmente a otro estado miembro.Pero rompamos este castillo en el aire que acabamos de construir y volvamos a la realidad. España, al igual que Estados Unidos, Alemania o Francia, aún no ha reconocido al Estado Palestino. El Presidente Zapatero, en un discurso bastante hipócrita, hablaba hace poco en la cumbre del G-20 de la importancia de que el mundo reconozca al Estado Palestino, cuando ¡su país aún no lo ha hecho!

En conclusión, el año 2010 va a ser decisivo en el devenir de la ocupación israelí. O bien el mundo, con Obama al frente de la mayor potencia mundial y Zapatero liderando la Unión Europea, opta por aceptar en la ONU al Estado palestino, y actúa -no sólo habla- para que se retiren los asentamientos y Palestina tenga plena soberanía dentro de las fronteras del 67, o bien Israel habrá conseguido su propósito de dominar todo el territorio hasta el río Jordán. En este último caso, los palestinos quedarían recluidos en sus aldeas, sin poder circular libremente por el que debería ser su país. Es decir, podemos optar por el compromiso, la determinación y la responsabilidad moral, o por la indiferencia ante el sufrimiento de todo un pueblo.

Querido lector, le deseo que en el nuevo año, los problemas del mundo no se conviertan también en suyos, y pueda usted gozar de buena salud y de abstracción del sufrimiento ajento. Feliz próxima vuelta de la tierra alrededor del sol, y feliz café.