El pasado sábado 12 de junio, centenares de personas dijeron No al bloqueo israelí de la franja de Gaza, en Madrid y unos días más tarde, en la misma ciudad, varios activistas pacifistas boicotearon una conferencia sobre el comercio israelí que se iba a celebrar en el Teatro Circo Price.
En Barcelona, varios activistas se encadenaron a la Delegación del Gobierno, para exigir que Zapatero apoyase públicamente a la flotilla de la libertad y condenase los asesinatos israelís, tal como hizo el Presidente unas horas después. Incluso en el día de ayer, se aprobó en el Congreso una Proposición no de Ley a iniciativa de Esquerra Republicana, condenando el ataque israelí a la Flotilla de la Libertad. Todos los grupos políticos votaron a favor, salvo CIU y el PP que se abstuvieron.
Por su parte, la cadena catalana de librerías, papelería y juguetería Abacus, ha decidido retirar de sus tiendas el Rummikub, un juego de mesa israelí, como protesta por los asesinatos de pacifistas internacionales. Asimismo, en Valladolid, los trabajadores de la Escuela de Enfermería han logrado que se retiren las máquinas vending de agua de la marca israelí Eden Springs, empresa que se beneficia de la explotación ilegal de los recursos hídricos de los territorios sirios de El Golán. Además, las ONGs asturianas se han unido al llamamiento de boicot comercial a Israel.
En el plano internacional, también se suceden las condenas y los actos de boicot. Por ejemplo, Nicaragua ha roto relaciones diplomáticas con Israel, como protesta por los asesinatos, y activistas franceses en favor de los derechos humanos han denunciado a los principales dirigentes de Israel por crímenes de guerra, y ante el miedo a ser detenido, el ministro de Defensa, Ehud Barak, suspendío su visita al país galo.
Esta serie de actos quieren provocar el fin de las políticas violentas y segregacionistas llevadas a cabo por Israel. Se espera que esta campaña internacional de boicot y desinversiones, traiga por fin un cambio hacia la paz y el fin de la ocupación, tal como sucedió en su día con el boicot a la Sudáfrica del apartheid -con la que, por cierto, Israel mantuvo excelentes relaciones.
No tenemos nada en contra de los judíos, sino de la violencia. No condenamos a Israel por ser judío, sino por ser un país que ocupa a otro ilegalmente y que utiliza el asesinato como forma de actuar. Y como prueba de esta realidad, baste mencionar que a finales de julio partirá para Gaza un nuevo barco con ayuda humanitaria, a iniciativa alemana. No a iniciativa de alemanes antisemitas o simpatizantes de las juventudes hitlerianas, no. Es un barco preparado por los Judíos Alemanes, que integran la asociación "Judíos por una Paz Justa".
Querido lector, feliz café israelí.