domingo, 12 de septiembre de 2010

El origen de Hizbullah

Hizbullah, el partido politico islamista y grupo armado libanés, se ganó el reconocimiento y respeto mundial en el verano de 2006, al lograr, por primera vez en mucho tiempo, derrotar al ejército de Israel. Pertenece a la rama chíi del Islam y se considera que es activamente ayudado por Irán, como lo es su organización hermana, Amal, por Siria. Hizbullah utiliza las armas contra objetivos militares y sus acciones armadas son casi siempre respuesta a la ocupación israelí. En Líbano, la organización es apoyada no sólo por los chíes, sino que cristianos (80%) y sunnís (90%) también declaran estar del lado de Hizbullah en su lucha contra Israel. Recientemente el Parlamento libanés aprobó en pleno una moción resaltando el legítimo derecho de Hizbullah a garantizar la integridad territorial del país.

Además, Hizbullah desarrolla una encomiable labor social en Líbano, regentando hospitales o dando ayudas a los más necesitados allí donde gobierna. Es por esto, que aunque haya países, como USA o Israel, que cataloguen a Hizbullah como "organización terrorista", la mayoría de Estados lo considera un movimiento legítimo de resistencia. Si bien el Parlamento Europeo trató de unirse a la postura de USA e Israel en marzo de 2005, la Unión Europea no ha incluido a Hizbullah entre las organizaciones terroristas.

Lo más interesante de la historia de Hizbullah resulta ver las causas de su creación. En un momento en que los grupos armados proliferaban, como el caso de Septiembre Negro o las guerrillas latinoamericanas -Sendero Luminoso, los sandinistas...-, no se dieron las condiciones para la creación de Hizbullah hasta 1982, a partir de cuando Israel ocupa el Sur de Líbano. Aunque es cierto que aquellos jóvenes libaneses deseaban ya desde antes imitar el modelo de la Revolución Iraní, es muy posible que sin la ocupación israelí no se hubiesen dado las condiciones necesarias para su florecimiento.
Lejos de tratarse de una teoría conspiranoica, esta hipótesis fue públicamente admitida por Ehud Barak, ex primer ministro israelí y actual Ministro de Defensa, en una entrevista de julio de 2006 a Newsweek: "Cuando entramos en Líbano, no había Hizbullah. Éramos recibidos con arroz y flores por los chíies en el sur de Líbano. Fue nuestra presencia lo que creó Hizbullah." También Isaac Rabin, en 1987, declaraba que "Israel había sacado al genio de la lámpara."

No sólo la opinión de los políticos israelís corrobora esta tesis, sino también las cifras. Durante los años de ocupación israelí de Líbano (1982-2000), Hizbullah mató a una media de 25 soldados israelís al año. Después de esto, entre 2000 y 2006, la media bajó a 2,5 muertes al año, todas ellas en las zonas que aún quedaban ocupadas por Israel -Línea Azul y Granjas de Shebaa-. (1) Este planteamiento queda resumido en el cartel de unos manifestantes libaneses, cuando las tropas israelís abandonaban el Sur de Líbano, que decía: "Si volveis, volveremos."

También hay que destacar que, en lo que se refiere a daños inflingidos a civiles y uso del terror como arma política, Israel aventaja enormemente a Hizbullah. Entre 1982 y 2000, por cada civil israelí muerto, Israel asesinó 30 libaneses, superando en total las 500 víctimas civiles en el Sur de Líbano. Y en 2006, durante el bombardeo israelí de Líbano, murieron otros 1191 libaneses, la inmensa mayoría civiles, por solo 43 israelís.

Todas las muertes, sean de musulmanes, cristianos, judíos o laicos son igual de condenables. Lo que no es comprensible es la postura desigual de la comunidad internacional ante hechos similares: por ejemplo, USA declara "terrorista" a Hizbullah, defensor invadido, y se convierte en el máximo donante de Israel, atacante invasor.

Paralelamente a esta labor de defensa del territorio contra las invasiones israelís, Hizbullah desarrolla una enorme labor social en los municipios en los que gobierna. De hecho, la villa de Ghubariyi, situada a las afueras de Beirut y regida por Hizbullah, es puesta por la ONU como ejemplo de suburbio en el que se ha logrado el acceso a la vivienda para las personas de bajos ingresos, sin importar la religión que profesen.

La organización está magistralmente dirigida por su carismático líder, Hassan Nasrallah, a quien Israel le mató un hijo de 18 años. Nasrallah fue criado en un barrio de chabolas al este Beirut, y abandonó de joven su país para estudiar en una escuela religiosa en Iraq. Fue expulsado por Sadam Hussein, y continuó sus estudios de jurisprudencia islámica en Irán, donde conoció a Jomeini y al padre del líder iraquí Muqtada Al-Sadr. Es Secretario General de Hizbullah desde 1992, cuando tenía 32 años.
En definitiva, Hizbullah no es un grupo armado de radicales islamistas que quieren destruir Occidente ni suponen una amenaza seria para la supervivencia del Estado de Israel, por mucho que en algunos discursos, ciertos extremistas llamen a la destrucción de Israel. Además, los líderes de Hizbullah hacen la distinción entre sionistas y semitas. Desprecian el sionismo, pero no tienen nada en contra, a priori, de los judíos. Otro de los elementos de moderación es que han renunciado a la islamización de Líbano, y se contentan con ser un actor político más, utilizando la democracia para llevar a la práctica sus postulados.

No hay duda de que lo deseable es que nadie tenga que recurrir a la violencia para hacer valer sus opiniones, y ello no va a ocurrir hasta que Israel no deje de meterse en los asuntos de Líbano. En los últimos 28 años, Israel ha ocupado el Sur de Líbano durante 18 años y lo acaba de bombardear de nuevo hace tan solo 4 años. De seguir así, el odio a Israel se irá enraizando en la población libanesa y será cada vez más difícil salir de esa dinámica, pues todo el mundo tendrá un familiar, conocido o amigo asesinado por Israel. Por el contrario, en el momento en que Israel se retire de las granjas de Shebaa y del Golán, deje de ser la amenaza más seria para la seguridad de Líbano y de participar en asesinatos de primeros ministros libaneses, será más fácil que Hizbullah abandone sus postulados más radicales y se dedique a lo que mejor sabe hacer: los servicios sociales. Feliz café.

(1) "Hezbollah", Augustus Richard Norton

viernes, 10 de septiembre de 2010

Ciudades Palestinas (IV): Gaza, la urbe más poblada

Gaza es, con diferencia, la ciudad más poblada de Palestina. Su número de habitantes ha experimentado un crecimiento sin precedentes, pasando de 100.000 en 1982 a 449.000 en 2009. Gaza es la principal cidudad de la Franja homónima y se encuentra 78 kilómetros al suroeste de Al Quds y 30 kilómetros al norte de Rafah. Es uno de los lugares con mayor densidad de población del mundo y con un índice de paro entre el 40 y el 50%.

La ciudad ha sido objeto de disputas a lo largo de la historia, habida cuenta de su situación estratégica entre Asia y África, sus conexiones marítimas y la fertilidad de sus terrenos. Las primeras referencias se remontan a la época del faraón Tutmosis III, en el siglo XV a.c. En el S. XII a.c se asentaron en Gaza los mercenarios filisteos que habían luchado para el ejército de Egipto. Gaza es además, el lugar en el que la leyenda bíblica sitúa la captura de Sansón por los filisteos. A lo largo de aquellos siglos, la ciudad pasó un periodo de constantes luchas y conquistas, por diferentes pueblos como los israelitas, asirios, y de nuevo, los egipcios.

Gaza gozó de una enorme prosperidad con el Imperio Persa. Luego, la ciudad fue atacada por Alejandro Magno, y tras 5 meses de asedio, fue tomada en el 332 a.c., siendo la que más se le resistió en su avanzada hacia Egipto. Alejandro Magno repobló la ciudad con beduinos y organizó la ciudad según la cultura griega. Pronto, Gaza se convirtió en un floreciente centro cultural helénico. Tras sufrir nuevos asedios, Gaza fue conquistada por Pompeyo, pasó al Imperio Romano y fue gobernada por Herodes el Grande. Durante esta época, Gaza era gobernada por un Senado de 500 integrantes, en el que había gentes de diversos pueblos, como filisteos, griegos, romanos, judíos, fenicios, egipcios, persas y beduinos. Su estadio, inaugurado por el emperador Adriano, adquirió una enorme fama.

Poco a poco, Gaza se fue cristianizando. En este proceso, fue decisiva la actuación de San Porfirio, quien en el año 402 de nuestra era ordenó la destrucción de todos los templos paganos, lo cual suponemos que fue el motivo de su posterior canonización. Con el declive del Imperio Romano, Gaza pasó a pertenecer al Imperio Bizantino, convirtiéndose en un importante centro del sur de Palestina. En el S. VII Gaza fue tomada por el Califato Rasidún y se fue islamizando. Las iglesias se convirtieron en Mezquitas y el árabe devino la lengua oficial. En el S. VIII la ciudad fue completamente destruida y en el S.XI reconstruida por el califato Abásida. Los cruzados cristianos conquistaron Gaza en el S. XII, luego Saladino la retomó y más tarde volvió a los cristianos. Esta etapa se cerró con la llegada de los mongoles, que destruyeron completamente la ciudad una vez más.

Desde entonces, los mamelucos comenzaron a gobernar la zona, hasta que el 1516 Gaza fue incorporada al Imperio Otomano. Fue una época de enorme desarrollo, en la que proliferaron las mezquitas, los baños turcos y los mercados. Gaza fue brevemente ocupada por los ejércitos napoleónicos en 1796 y luego conquistada por el Egipto de Muhamad Ali, hasta que los turcos volvieron a recuperar la ciudad en 1840.

Como sucede con el resto de ciudades palestinas, en 1917 Gaza pasó a formar parte del Mandato Británico en Palestina. Tras la Segunda Guerra Mundial y la guerra árabe-israelí de 1948, Egipto pasó a ocupar la Franja de Gaza. En 1967 las fuerzas de ocupación israelí se hicieron con la ciudad y permanecieron allí ilegalmente hasta 1994. En diciembre de 2008, Israel bombardeó Gaza y asesinó a un total de 1400 personas, usando armas internacionalmente prohibidas como el fósforo blanco.
En la actualidad, Gaza sufre el bloqueo económico ilegal de Israel y su economía apenas puede desarrollarse, por las restricciones a la importación y exportación. La población vive en una situación de extrema necesidad, sin poder reconstruir sus casas, curar a sus enfermos o educar a sus hijos. Apenas les queda la playa, pero sin adentrarse excesivamente en el agua, ya que correrían el riesgo de ser disparados por el ejército de Israel. Gran cantidad edificios públicos o de servicios, como el aeropuerto o varios hospitales, fueron destruidos durante los últimos bombardeos, lo que contribuye a la crisis humanitaria sin precedentes que vive la ciudad. Más de la mitad de la población de Gaza no tiene acceso al agua corriente de forma regular, tras la destrucción israelí del sistema de tuberías.

El bloqueo israelí ha traído consecuencias verdaderamente catastróficas para la economía de Gaza. El 80% de los gazís dependen de la ayuda humanitaria para sobrevivir y el 95% de la actividad industrial de la ciudad tuvo que ser detenida porque Israel impide a los palestino exportar sus bienes. Si en 2005 había 3.900 fábricas o industrias que daban empleo a 35.000 personas, los últimos datos indican que quedan tan solo 195, y dan trabajo a 1700 asalariados. Por no hablar del sector del turismo, que está devastado por las restricciones israelís a la entrada de personas en Gaza.

Es en este contexto en el que Hamas ha sido capaz de imponer sus tesis radicales sobre el Islam y el terrorismo y se ha hecho con el dominio de facto de toda la franja. El fin del bloqueo supondría también un impulso para las tesis moderadas y pacíficas, que son las que comparten la inmensa mayoría de palestinos. La cuestión es: ¿le interesa a Israel que los palestinos se moderen o le favorece más el triufo del radicalismo? Feliz café.

martes, 7 de septiembre de 2010

La educación del odio

Uno de los motivos que hace mirar con escepticismo el proceso de paz es el odio enraizado que existe entre la población palestina e israelí hacia el otro. Esa desconfianza mutua, esa presunción de que van a ser traicionados por el otro, resta credibilidad a los negociadores y propaga la desesperanza entre la población.

Casi todos los niños palestinos detestan a esos señores vestidos de verde olivo que les impiden a diario acudir a sus colegios con normalidad y que vigilan los muros que les privan de divisar el horizonte. Por no hablar de esas gentes de negro y con gorrito -los colonos- que les vilipendian e insultan cuando van por la calle. Tampoco aquellos cuyos hermanos mayores o padres están en cárceles ilegales o han sido asesinados por el ejército israelí estarán en condiciones de sentir aprecio por los vecinos que ocupan su tierra. ¿Quién no les despreciaría?

En el caso israelí, podría pensarse que el odio infantil hacia los palestinos se da solamente entre los hijos de colonos radicales o entre los hijos de víctimas de atentados suicidas, que son quienes tienen contacto diario con los palestinos. Nada más lejos de la realidad. El odio a los palestinos es impulsado a diario desde los Ministerios del país, en especial el de Educación. Muchos libros de historia en Israel sostienen que antes de la llegada de los judíos a Israel, a finales del S.XIX y principios del XX, vivían en la zona "pueblos nómadas y primitivos que se refugiaban en cuevas". Además, el Gobierno israelí prohíbe a los profesores hablar del genocidio palestino de 1948, la Naqba. Los libros de texto árabes son revisados y cambiados en aquello que ponga en peligro el judaísmo del Estado.
Por eso, no sorprende la encuesta hecha en Israel dentro del marco de conferencias "La educación en la era digital", realizada a niños y niñas israelís de entre 15 y 18 años. Ante la pregunta de si creen que los niños palestinos tienen los mismo derechos que los judíos en Israel, el 64% contestó que cree que no. Y más grave aún, el 59% de éstos, cree que los palestinos no deben tener los mismos derechos plenos que los judíos. El 96% de los niños cree que Israel debe ser un Estado judío y democrático, y el 41% considera que debe retirarse la ciudadanía a aquéllos que no sean judíos. Por su parte, el 27% cree que aquellos que no crean que Israel debe ser un estado judío, han de ser llevados a los tribunales.

Y un dato más curioso: a la pregunta de si compartirían clase con un gay, el 23% dice que no. Cuando se trata de que haya en clase discapacitados, el porcentaje de rechazo sube al 32%. Pero más importante aún, al preguntarles si compartirían clase con un árabe, el 50% de los estudiantes judíos dicen que no. Si a esto le unimos que el 83% de los encuestados se mostró deseoso de ingresar en las filas del ejército israelí, obtenemos que muy probablemente no les temblará el pulso cuando se trate de disparar contra la población palestina potencialmente peligrosa.

Con unos futuros ciudadanos que son educados en el odio hacia el otro, difícilmente podrá lograrse la convivencia pacífica entre los dos pueblos. Pero no seamos equidistantes, pues la responsabilidad de ese odio es mayoritariamente israelí. Un desmantelamiento de asentamientos, muro ilegal y checkpoints, permitiría a los niños palestinos cambiar su visión sobre los israelís. Y un cambio en la política educativa israelí, contando lo que de verdad pasó en esa tierra, daría un buen impulso hacia la paz entre ambos pueblos. Feliz café.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Israel deporta 400 niños inmigrantes

El Gobierno de Netanyahu ha decidido expulsar del país a más de 400 niños, hijos de inmigrantes, que habían nacido en Israel. En su mayoría son filipinos o africanos, cuyos padres trabajaban en Israel durante varios años y que habían tenido hijos allí. Al expirar su permiso de trabajo, deben volver a su país de origen, y junto a ellos sus hijos.
Hay que decir, que estos 400 niños y niñas, hablan hebreo, van a la escuela con total normalidad y han vivido siempre en Israel. Son todos menores de 5 años, y la mayoría nunca ha salido de Israel ni conoce otro idioma que el hebreo. Sus padres vinieron a Israel cuando se dejó de contratar a trabajadores palestinos y hacía falta mano de obra barata. Ahora, ya no tienen trabajo y por eso han de irse, junto con sus familias.

Ha habido muchas personas en Israel que han mostrado su rechazo con esta política de tintes racistas, entre las que se encuentran la propia mujer de Netanyahu y la mujer de Olmert, así como la asociación de supervivientes del Holocausto. Incluso el Presidente del país, Simón Peres, se ha opuesto a esta medida de dudosa legalidad internacioanl. Sin embargo, también son muchas las voces a favor de la expulsión de los 400 niños. Por ejemplo, Yishai, miembro del partido Shas, declaró que: "estos inmigrantes han venido a Israel de forma ilegal y tuvieron hijos ilegales".

Lo cierto es que esta decisión del Gobierno Israelí no es casual ni arbitraria, sino que se enmarca dentro de un proceso integral de judeización del país. En palabras del propio Netanyahu, la razón de la expulsión es "garantizar el carácter judío del Estado de Israel". Recordemos que la polémica Ley del Retorno, permite a todos los ciudadanos judíos del mundo obtener automáticamente la nacionalidad israelí, aunque no tengan ninguna vinculación con el territorio israelí, con el objetivo de que la población judía sea mayoría en Israel. Por el contrario, quien vive y trabaja en Israel, o incluso quien nace en Israel, no tiene derecho a quedarse, salvo que se convierta al judaísmo.

No podemos olvidar que los árabes que residen en Israel tienen una tasa de natalidad mucho mayor a la de los judíos y que en unas décadas Israel dejará de tener una mayoría judía, sin no intervienen otros factores. En el último estudio demográfico realizado esta semana en Israel, se ve que mientras la población judía crece a un ritmo del 1,7% anual -incluyendo los inmigrantes de Rusia o USA que aún siguen llegando-, los musulmanes en Israel crecen al 2,8%.

Junto a este tipo de deportaciones, el Estado de Israel lleva a cabo una campaña de fomento de la natalidad entre los judíos, otorgando buenas condiciones a los padres judíos, y promocionando que se establezcan en asentamientos en condiciones muy favorables, tal como puede verse en este cartel publicitario en Malleh Adumin, asentamiento cercano a Jerusalén.
Querido lector, ya lo sabe: si va usted a vivir a Irán, conviértase al Islam o no vivirá tranquilo. Pero si va a Israel, ya puede comenzar a adoptar las tesis del judaísmo para poder ser un ciudadano de primera. Feliz café.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Ciudades Palestinas (III): Al Jalil, el motor económico

Al Jalil en árabe, Hebrón en hebreo, es la ciudad más poblada de Cisjordania y el principal centro económico del país. La ciudad está situada 35 kilómetros al sur de Al Quds y cuenta con un total de 163.146 habitantes, a los que se suman 500 colonos israelís ilegales. En ella descubrirá la fabulosa Mezquita de Ibrahim y la Tumba de los Patriarcas, se cruzará con los comerciantes chinos que ya han llegado a hacer negocio a la ciudad y verá con sus propios ojos a los colonos más violentos de Israel.
Al Jalil es una de las ciudades más antiguas del mundo. Al parecer, ya en el cuarto milenio antes de cristo estaba habitada. Según la Biblia, en Al Jalil fue el lugar donde Abraham enterró a Sara, y luego él mismo y sus descendientes fueron enterrados allí, en lo que hoy en día es la Tumba de los Patriarcas. La ciudad perteneció a los hititas y a los cananitas. Herodes el Grande construyó el muro que todavía hoy rodea la Tumba. Al Jalil fue tomada por los romanos y luego fue parte del Imperio Bizantino. En el S.VII la ciudad pasó a los árabes y fue gobernada por el Califato de Rasidún, que en el 638 convirtió la tumba de Abraham y la Iglesia Bizantina en la actual mezquita.

En el 1099 los cruzados cristianos conquistaron la ciudad, liderados por Godfrey de Bouillon. Sin embargo, en el 1187, Saladino recuperó Al Jalil para el Imperio Otomano. Ricardo Corazón de León volvió a tomar la ciudad, para perderla al poco tiempo. En 1260 pasó a los mamelucos, que levantaron minaretes en la Mezquita de Abraham. A éstos les sucedió el Imperio Otomano, que tuvo Al-Jalil en sus dominios hasta la Primera Guerra Mundial. Luego, como el resto de ciudades palestinas, estuvo bajo control del Mandato Británico, en un periodo de tensión extrema entre judíos y palestinos. Se calcula que murieron en torno a 300 judíos y otros tantos palestinos en aquellos años. En 1948, Al Jalil pasó a Jordania, tras un breve periodo en manos egipcias.

Desde entonces, la historia de Al Jalil está dominada por los intentos israelís de hacerse con la ciudad, considerada sagrada por las tres religiones monoteístas principales. Fue célebre el caso de unos colonos judíos, liderados por el rabino Moshe Levinger, que en 1968 se hospedaron en el hotel principal de Al Jalil, el Hebrón Park, y al más puro estilo okupa, se negaron a abandonarlo. Tras más de un año y medio de tensiones, el gobierno israelí les permitió asentarse ilegalmente en la cercana base militar de Kiryat Arba. En 1979, la mujer de Levinger, junto con otros 40 mujeres y niños, ocupó ilegalmente el hospital de Hadassah, en el centro de Al Jalil, y fundó el "Comité Judío de la ciudad de Hebrón". Los palestinos recurrieron la ocupación a la Corte Suprema Israelí, sin suerte. Y cómo no, en la historia de Al Jalil hay que hacer un hueco al terrorista Baruch Goldstein, un colono que en 1994 asesinó friamente a 29 palestinos mientras rezaban en la mezquita de Abraham y que es considerado como el ejemplo a seguir por los colonos de Al Jalil.

Al Jalil es sin duda el núcleo económico del Estado Palestino. Se calcula que supone en torno al 33% del PIB total de Cisjordania. Destacan las industrias del jabón, el cristal y el mármol. También es importante la agricultura, en especial los higos y las uvas. En los últimos años, llama la atención la llegada de la inversión china a la ciudad, que contribuye decisivamente al desarrollo de la economía palestina.

No puede decirse que Al Jalil sea una ciudad ideal para visitar. Si bien es cierto que la Mezquita de Ibrahim es uno de los monumentos más importantes del mundo, por su historia religiosa, la estancia en Al Jalil es arriesgada. Los colonos israelís consideran a cualquier occidental como amigo de los palestinos, y es frecuente ser insultado o agredido por ellos. Se calcula que por cada colono, hay 5 soldados israelís protegiéndoles. Además, no hay que olvidar que hay otros 7.200 colonos en el cercano asentamiento ilegal de Kiryat Arba.

La ciudad de Al-Jalil está dividida en dos zonas: la H1, bajo competencia legislativa y control militar palestino, en la que viven un total de 120.000 palestinos, y la H2, en la que viven más de 30.000 palestinos, pero también los 500 colonos ilegales. Aunque la H2 también pertenece a Palestina, se acordó que el control militar quedase en manos israelís, para proteger supuestamente a los colonos. Además de abarcar las mejores zonas de la ciudad, Israel trata por todos los medios de ir expulsando a los palestinos de la H2. De momento están teniendo éxito. La población palestina de la H2 ha disminuido, y cualquiera que pasee por la zona, puede ver las tiendas palestinas cerradas -en total, más de 1000 ya han cerrado-. Los toques de queda para palestinos, los 16 checkpoints en medio de la ciudad y el acoso constante de los colonos, que arrojan a los palestinos cubos de pis, piedras o botellas de cristal, han hecho que miles de palestinos hayan tenido que dejar su hogar. Se trata de una situación extrema, de verdadero Apartheid a la población palestina. Por ejemplo, en la foto puede verse a un colono arrojando vino a una mujer palestina:

Y aquí vemos a una israelí y su hijo tratando de pegar una patada y quitar el velo a una mujer palestina de Al Jalil, sin que los soldados israelís hagan nada por evitarlo.
Y en esta foto vemos un colono lanzando huevos a una tienda palestina, junto a sus sonrientes hijos y hasta un compañero que graba sus valientes hazañas:
Y por último, aquí le muestro una pintada de los colonos israelís de Al Jalil, en la que está escrito, en inglés: "Árabes a la cámara de gas":

Sobran las palabras. Feliz café.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Ciudades Palestinas (II): Ramallah, el centro administrativo

Ramallah es quizás la ciudad más conocida de Palestina, ya que es allí donde suelen residir los dilpomáticos, periodistas y cooperantes que se desplazan a Palestina. Ramallah está situada en Cisjordania, en un enclave lleno de pequeñas colinas, a 15 kilómetros al noreste de Al Quds. En su origen fue una ciudad cristiana, pero hoy día la mayoría de la población es musulmana. Sin embargo, aún persiste una importante colonia cristiana (25% de la población) que convive sin problemas con los musulmanes. Junto a Ramallah, se sitúa, sin que cesen las edificaciones, al Bireh, la ciudad universitaria.

La historia de Ramallah es relativamente corta, sobre todo si se compara con la de Al Quds. La ciudad fue fundada en el S. XVI por los Haddadin, procedentes del río Jordán. Durante los siglos XVII y XVIII Ramallah se desarrolló como una ciudad predominantemente agrícola y cristiana. Así llegamos a 1908, cuando se le concedió el título de ciudad. En 1917 los británicos ocuparon Ramallah, que estuvo en su poder hasta 1948, cuando pasó a manos jordanas. Dadas las penurias económicas, los cristianos abandonaron la ciudad y fueron a buscar suerte a Estados Unidos. Por su parte, árabes provenientes sobre todo de Khalil -Hebrón- se instalaron en la ciudad.

En 1967 Ramallah fue ocupada por Israel tras la Guerra de los Seis Días. En la actualidad es de los pocos lugares en Palestina que no siguen ocupados. Tras los acuerdos de Oslo, Ramallah quedó dentro de la llamada zona A, donde las competencias legislativas y militares son exclusivamente palestinas -siempre en teoría-.

La vida de Ramallah gira en torno a la plaza de Al-Manara. Es una rotonda, con una fuente con leones en el medio, de la que parten las principales arterias de la ciudad. Restaurantes, pastelerías y hasta tiendas de zumos artesanos pueblan la plaza. Decenas de personas esperan allí a alguien o simplemente se sientan y ven pasar a la gente. No importa la hora que sea, siempre habrá gente: el repartidor de pan se junta por la mañana con los últimos diplomáticos juergistas, y de nuevo otro giro, y vuelta a empezar un nuevo día. No importa el día de la semana o del mes. Por no hablar de las multitudes que se juntan durante los festejos que se producen tras los partidos de fútbol. Sólo los bombardeos israelís son capaces de parar la vida de Al-Manara.
El visitante no puede perderse la Muqataa, el complejo arquitectónico de la antigua prisión británica, que se ha convertido en el símbolo del nacionalismo palestino y en el que está enterrado nada menos que Yasir Arafat. En la Muqataa está provisionalmente la sede de la Autoridad Nacional Palestina, a la espera de que Israel permita el traslado a Al Quds. En 2002 la Muqataa fue casi enteramente destruida por Israel, pero en la actualidad a vuelto a renacer.
Si uno se cansa de la comida árabe y la constante tensión de la zona, Ramallah es capaz de hacer olvidar al occidental que se encuentra fuera de casa. Después de viajar por Cisjordania y soportar los tediosos checkpoints o las preguntas desafiantes de los soldados israelís, en Ramallah uno puede sumergirse, por ejemplo, en el idílico Snowbar, donde puede disfrutar de una pizza o una hamburguesa al lado de otros europeos o americanos pegados a sus portátiles, en un ambiente de relativa tranquilidad. Cuando se pasa algún tiempo en Oriente Próximo, uno necesita ciertos momentos de evasión para recargar energías.

En definitiva, en Ramallah, el forastero no siente estar en un país musulmán. Es frecuente que se sirva alcohol en los bares y se ven muchas mujeres sin velo -aunque claro, sobre todo occidentales-. Es una ciudad tolerante con lo extranjero. Además, en los últimos años Ramallah ha experimentado un importante boom inmobiliario, por la emigración de palestinos de los alrededores, atraídos por la escasez de bombardeos israelís y la posibilidad de encontrar empleo.

Sin embargo, no todo es paz en Ramallah. En los últimos años, ha habido una gran proliferación de asentamientos ilegales alrededor de Ramallah, sobre todo en el camino que va hacia Al Quds, lo que dificulta la expansión de la ciudad. Es frecuente ver las provocaciones de los colonos a la población palestina. Si sigue el avance de los asentamientos en Cisjordania, otras ciudades palestinas desaparecerán antes que Ramallah. Es más, quizás Ramallah sea la última. Pero eso sí, cuando los colonos israelís lleguen a la Muqataa, argumentando que les pertenece por agún derecho divino, el sueño palestino habrá acabado. Feliz café.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

A Israel le crecen los enanos

No pasa una semana sin que le surjan problemas al Estado de Israel, la mayoría derivados de sus políticas de ocupación, violencia e intolerancia.

En primer lugar, tiene un importante problema en su propia casa. Si la semana pasada, 53 actores desafiaban las leyes israelís anti-boicot y anunciaban que no actuarían en los teatros de más allá de las fronteras del 67, ahora un grupo de 150 académicos israelís de universidades de todo el país, de la talla de Slomo Sand, David Grossman o Amoz Oz, han respaldado públicamente a los actores.

También en casa, en concreto en Jerusalén, leemos en la prensa que cada vez son más los ciudadanos israelís que se manifiestan cada semana contra los desalojos ilegales de viviendas palestinas. En algunas de las últimas, se han llegado a juntar más de 5.000 personas, entre las que estaban algunos firmantes del manifiesto de los académicos.

Y para colmo, el 5 de septiembre se renudará en Haifa el juicio por el asesinato israelí de la activista norteamericana Rachel Corrie.

Otro de los frentes abiertos viene de Alemania, donde la hipoteca del Holocausto está llegando a su vencimiento, y la población teutona está dándose cuenta de que las políticas actuales de Israel no son justificables. Quizás por eso, el palestino Firas Maraghy se ha convertido en centro de atención. Lleva un mes en huelga de hambre en Berlín porque no le dejan volver a su país. Firas trabajaba en un centro de atención a discapacitados en Jerusalén, donde conoció a su mujer, de origen alemán. Se casaron en 2007, y se fueron a Alemania para que ésta pudiera terminar su carrera, pero con la intención de volver a Palestina. Han tenido una hija. Firas no ha ejercido su derecho a adquirir la nacionalidad alemana, precisamente para evitar perder su derecho a volver a su tierra. Constantemente se ven periodistas y activistas a su lado interesándose por la historia de Firas. Él es un ejemplo más de las políticas israelís para judeizar Jerusalén, sin dejar la oportunidad de librarse de un árabe más.

Y en España, los comerciantes de Mercabarna han cambiado sus dátiles israelís por dátiles tunecinos, ya que los consumidores se niegan a adquirir productos obtenidos en territorio ocupado. Esto supone un importante daño para Israel, habida cuenta del alto consumo de dátiles durante el Ramadán.

Quien siembra vientos, recoge tempestades. Ahora que comienza a subir la marea, no dejemos que se pare. Feliz café.