jueves, 14 de octubre de 2010

Israel debe ser expulsado de la UEFA

Para jugar las competiciones europeas, y en concreto la de fútbol, los países deben cumplir con una serie de mínimos democráticos y de respeto a las otras selecciones del resto de países. Si no lo hacen, no pueden pertenecer a la Unión de Federaciones de Fútbol Europeas. Es lo razonable, y así lo ha manifestado el propio Presidente de la UEFA, Michel Platini.

En los últimos años, el país perteneciente a la UEFA que más reiterada y manifiestamente ha vulnerado estos principios básicos es Israel. No sólo ha impedido sistemáticamente la construcción de estadios de fútbol y la celebración de partidos en Palestina, sino que además prohibe a los jugadores de la selección palestina salir a disputar partidos fuera de casa, incluidos los amistosos.
Durante el mes de septiembre, los miembros de la Federación Palestina de Fútbol se reunieron con Michel Platini para mostrarle su disconformidad con las políticas totalitarias de Israel. El detonante más reciente tuvo lugar con motivo del partido que iba a disputar la selección palestina en Mauritania, el pasado 11 de agosto. Israel negó la salida de un país que no es el suyo, por "razones de seguridad", a seis jugadores de la selección palestina.

Tras estos bochornosos sucesos, Platini declaró que "aceptamos que Israel esté en Europa (futbolísticamente), de modo que debe cumplir con sus leyes y normas, incluyendo la de garantizar el libre movimiento a los jugadores", y añadió: "Israel debe elegir entre permitir que el deporte palestino prospete o enfrentarse a las consecuencias que puede llevar su comportamiento".

Por supuesto, el gran Platini no tardará en ser objetos de críticas en Internet y en los periódicos por los cientos de voluntarios sionistas. A buen seguro, financiarán al otro candidato a la elección cuando se renueve el mandato de presidente de la UEFA, y harán todo lo posible para hundir o asustar a Platini. Esperemos que por una vez se impongan la coherencia y la justicia.

Hay que recordar que el fútbol es el deporte nacional en Palestina. Miles de jóvenes lo practican con frecuencia a diario, en especial los más jóvenes en los campos de refugiados y campamentos de verano. Los fines de semana, el país vive con pasión los partidos de fútbol europeo, en especial el español. Nadie en Palestina quedará indiferente ante la pregunta: "¿Madrid o Barça?". Ellos sólo quieren poder decir algún día, con dignidad: "La selección Palestina". Feliz café.

domingo, 3 de octubre de 2010

En el metro de Madrid

Ibrahim tiene 23 años, es palestino y vive en Madrid desde hace un año y medio. Abandonó su aldea próxima a Belén junto con su madre y su hermana. A su padre lo mataron los soldados hace ya algunos años. Se lo llevaron una noche y terminaron con su vida, sin juicio alguno. Ibrahim ha tratado de olvidarse de Palestina, de la ocupación, del Islam. Está cansado de la muerte y el sufrimiento. Se acabó. Ya no habría más checkpoints, ni más muro ni nada. Madrid es una ciudad que acoge bien al visitante.

Viven en un pequeño piso en Puente de Vallecas, propiedad de su tío, también palestino, pero que lleva más de dos décadas establecido en Madrid. Ibrahim comparte habitación con su madre y su hermana; de momento no hay dinero para más. Hace algunos meses empezó un módulo de jardinería, ya que Ibrahim, como su padre, siempre fue un amante de las plantas. En diciembre tiene las prácticas finales, y luego buscará trabajo.
Esta tarde, Ibrahim volvía a su casa en metro, junto con Ahmad, su compañero de módulo, de nacionalidad marroquí. Es curioso verlos a ambos, compartiendo el periódico gratuito "Qué", tratando de comprender los entresijos de las elecciones primarias de los socialistas madrileños. Visten como occidentales, con vaqueros, camisetas anchas y sudadera con capucha. Se les ve con ganas de ser uno más. Sólo su piel les delata.

Ahmad pasa página del periódico. Aparece la noticia sobre el fin de la moratoria en la expansión de los asentamientos israelís. De repente, Ibrahim aprieta el periódico, hace una bola, y lo tira debajo del asiento. No puede soportar lo que ve. Junto a la noticia, hay una foto de unos colonos cavando un agujero para construir instalaciones deportivas en ese asentamiento, justo en el lomo de la colina.

Ibrahim nunca olvidará aquel lugar. Era allí dónde iba a jugar con sus primos durante su infancia, antes de que un muro cortara en dos sus sueños y quedaran encerrados en las tierras menos fértiles. En el lugar en el que ahora cavan ese hoyo, es donde Ibrahim aprendió a plantar, separar las semillas y cuidar la tierra. Su difunto padre le enseñó. Aquellos terrenos salen ahora en un periódico madrileño, en propiedad de unos recién llegados que no dudan en usar las armas contra ellos. Ibrahim y su familia se resignaron, no quisieron llegar a las manos y por eso perdieron todo sin que nadie lo notara.

Quizás la tierra no sea propiedad vitalicia de nadie. Pero sí que los son los recuerdos. Parte de su vida quedó en esos árboles, arbustos y plantas, que ahora dejan paso a las pistas deportivo para los hijos de los colonos.

Ibrahim no cree en la justicia ni en las naciones. Ni siquiera cree ni quiere un Estado Palestino. Tampoco siente odio hacia los judíos ni hacia Israel. Lo único que siente son ganas de olvidar. Se siente incapaz de comprender la naturaleza humana. No puede creer en nada. No es posible. Sólo le queda un consuelo: ya no hay nada más que le puedan robar allí, y es poco probable que los soldados israelís lleguen alguna vez hasta Madrid y ocupen su casa.

Ibrahim se baja del metro en la siguiente parada, aunque no es la suya. No aguanta más; la señora de al lado comente con su amiga la mala educación de la inmigración que llega a España por haber tirado al suelo el periódico. La otra asiente, y manifiesta su deseo de una mayor severidad en las políticas migratorias. El metro se pierde rápido de su vista. Ibrahim se queda sólo con sus dolorosos recuerdos, tratando de buscar algçun motivo para vivir...

Querido lector, si usted encontrara a Ahmad algún día, no se moleste en saludarle, ni consolarle. Ya no cree en el ser humano. Ha perdido toda esperanza. Desde que nació, han llenado su vida con falsas promesas, con negociaciones de paz carentes de voluntad de resolver las cosas, con declaraciones de que las cosas van a cambiar de un momento a otro. Él ni siquiera se dejó encandilar por Obama. Sabía que las presiones a Israel jamás irían más allá de tímidas peticiones. Jamás retirará USA los millones de dólares con los que subvenciona la expasión de las colonias. Nadie quiere terminar con la ocupación. Que todo siga como está, hasta que el movimiento palestino tenga tan poca voz que nadie lo oiga. Que Palestina no sea una china en el zapato, que la injusticia no atice nuestras conciencias. Palestina se va evaporando día a día con nuestra complicidad. Feliz café.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Escenarios de la ocupación (II) Qalandia

Cuando uno llega a Qalandia, y es obligado a parar y bajar del coche por las fuezras de ocupación israelís, se tiene la certeza de estar en un Estado totalitario. El Checkpoint Charlie de Berlín parece un lugar acogedor si se compara con este control fonterizo que ha impuesto Israel a los palestinos. Las verjas, el hormigón, los soldados armados, las banderas israelís en territorio ocupado y el muro del apartheid que cubre todo el paisaje, resumen muy bien las políticas de ocupación.Qalandia es uno de los puntos clave de la ocupación israelí, pues separa dos de las ciudades palestinas más importantes: Ramallah y Al Quds. Miles de palestinos han de cruzar cada día el checkpoint de Qalandia para ir a sus trabajos o escuelas. Las tragedias son constantes: partos que han terminado en muertes porque no han dejado pasar a las ambulancias, estudiantes no han llegado a tiempo a sus exámenes, trabajadores han sido despedidos por no poder ir a trabajar, palestinos inocentes asesinados porque a un soldado se le va la mano y cosechas enteras se han podrido por imposibilidad de pasar al otro lado para recogerlas. Esta es la rutina en Qalandia.

Qalandia es un puesto de control que vulnera la legalidad internacional, ya que está establecido por un Estado -Israel- en territorio de otro Estado -Palestina- Es como si Francia impusiese un control militar para ir de Madrid a Toledo. Si bien es cierto que Qalandia es el checkpoint más concurrido, no se trata de algo excepcional. A lo largo de Cisjordania, cientos de checkpoints y controles esporádicos impiden la libre circulación de los palestinos por su propio territorio.Hay dos formas de pasar por Qalandia. Una es yendo de Al Quds a Ramallah, en la que prácticamente hay libertad de movimientos, ya que en teoría se entra en territorio controlado por el gobierno Palestino. Israel no hace excesivos esfuerzos en evitar que entre gente sin papeles a Palestina. Sólo se asegura de que ciudadanos israelís no vayan a Ramallah si no son colonos. De hecho, es conocido por todos que Israel favorece la entrada de drogas en Cisjordania, a través de la relajación de los controles, para tener a la población adormilada.

La segunda opción es haciendo el camino inverso, es decir, de Ramallah a Al Quds, que es considerada por Israel -aunque no por la comunidad internacional- como parte de su territorio. Los controles son escalofriantes, sobre todo si se va en compañía de palestinos. Han de bajarse de sus vehículos, entrar a un pasadizo encajado en hormigón y con verjas, para que los soldados israelís vean a quienes pasan. Piden los papeles de mala manera, hacen preguntas impertinentes y muchas veces deniegan el paso o lo retardan hasta asegurarse de que quien intenta pasar no llegará a su destino a tiempo.

Sin embargo, todo aquel con pasaporte israelí y perteneciente a la etnia judía, no tiene que bajarse si quiera del coche en Qalandia. Los soldados le sonreirán y le harán un amale gesto para que continúe su camino, disculpándose por las molestias que los atascos puedan haberle ocasionado.

Querido lector, ¿se imagina que cada mañana, al ir a trabajar, tuviera que pasar por Qalandia, donde es habitual que haya colas de más de una hora? ¿Se imagina levantarse a las 5 de la mañana para ir a trabajar, en previsión de las largas esperas en Qalandia, sin tener siquiera la certeza de que ese día los soldados israelís le dejarán pasar? ¿Cree usted que es humano someter a seres de nuestra propia especie a esta humillación constante? ¿Cree usted que es moral permitirlo siquiera? Feliz café.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Cerrado por huelga

Como gesto de solidaridad a los trabajadores y trabajadoras de nuestro país, que están en huelga para defender sus derechos laborales, hoy no se actualizara este blog.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Respuesta al embajador de Israel

De nuevo, el embajador de Israel en España, Rafael Schultz, hace uso del victimismo para defender lo indefendible. En una lamentable carta, de nulo rigor intelectual, el embajador contesta a un artículo publicado en el diario el País por Luz Gómez, titulado: "La necesidad de la idea binacional". Aquí cuelgo mi contestación:

"El apartheid israelí"

En su carta del 23 de septiembre, el embajador de Israel critica que se hable de apartheid y bantustanes en Israel, pero sin aportar ni un solo argumento para probar que esa comparación no se ajusta a la verdad. Sin embargo, cada vez hay más indicios de que Israel podría estar incurriendo en un delito de apartheid frente al pueblo palestino.

Varios Premios Nobel de la Paz, como Desmond Tutu o Jimmy Carter -en su libro "Peace, not apartheid"-, han sostenido que Israel está cometiendo un crimen de apartheid. Esta idea es compartida por Hendrik Verwoerd y J.J Fouche, primer ministro y ministro de defensa de la Sudáfrcia del apartheid. El también sudafricano John Dugard, enviado especial de las Naciones Unidas en Palestina, concluyó en su informe de 2007 que "hay elementos de las políticas israelís y de la ocupación que constituyen un crimen de apartheid y colonialismo, contrario al derecho internacional." Asimismo, el Consejo de Investigaciones Sociales de Sudáfrica, demostró en 2009 que Israel estaba cometiendo un crimen de apartheid en sus políticas de dominación de los judíos sobre los palestinos.

Y más allá del debate académico, lo cierto es que cualquiera que visite Cisjordania puede comprobar por sí mismo la política israelí de bantustanes: carreteras sólo para uso de los ciudadanos israelís, asentamientos sólo para israelís, checkpoints para palestinos a la salida de las ciudades, un muro que separa ambas comunidades...

En cualquier caso, sin viajar, se puede ver la legislación israelí a lo largo del tiempo, que ha promovido y promueve sin tapujos la judeización del territorio y la dominación sobre los palestinos: la ley del Retorno permite adquirir la nacionalidad sólo a los judíos; la Ley de Ciudadanía y Entrada impide adquirir la nacionalidad vía matrimonio si éste tiene lugar con palestinos; y otras muchas leyes, como la Ley de Propiedad de los Ausentes, la Ley de Adquisición de Tierra, la Ley Básica de Tierras de Israel o la Ley de Asentamientos Agrícolas, que han supuesto serias violaciones de la igualdad entre israelís y palestinos.

En definitiva, los hechos dan suficientes pruebas como para afirmar que Israel podría estar cometiendo un crimen de apartheid, sin que para ello sea necesario ser antisemita, antisionista y antiisraelí.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Escenarios de la ocupación (I) Orient House

Quiero iniciar con este post otra serie sobre la ocupación, que mostará algunos lugares paradigmáticos de la ocupación israelí. Son sitios dolorosos para la población palestina, por lo que significaron para ellos o por el sufrimiento que les causan a diario. En primer lugar, quiero hablar de la Orient House de Al Quds.Este emblemático edificio, que fue construido en 1897 por Ismail Musa Al Husseini, ha sido un gran centro de actividad diplomática y el lugar donde se han alojado los invitados de Palestina. Ya en 1898 La Orient House tuvo como huésped al Kaiser Guillermo durante su visita a Jerusalén. Cuando se produjo el entierro del Sharif de la Meca en la Mezquita de Jerusalén, en 1930, las condolencias a los familiares, el Rey Abdalá, el Rey Alí y el Príncipe Said, les fueron dadas en la Orient House. Y en 1936, Haile Selasie, emperador de Etiopía y la emperatriz de Abissinia, se hospedaron en la Orient House cuando los italianos les expulsaron de su país.

Tras la Guerra Árabe-Israelí de 1948, la Orient House quedó del lado árabe, pasando a control jordano. Entre 1948 y 1950 fue la sede de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos. Dos años después, los propietarios decidieron convertirlo en un hotel, el "New Orient House", hasta que en 1967 fue ocupado por Israel. El hotel fue inmediatamente clausurado y el edificio quedó abandonado.

En 1983, la Organización Científica Árabe, dependiente de la Organización para la Liberación Palestina, alquiló una parte del edificio. Sin embargo, en 1988 Israel cerró la Orient House de nuevo y prohibió toda actividad de la OLP en ella. En 1992 la Orient House fue renovada por su dueño, Faisal Huseini. En 1993, con la firma de los Acuerdos de Oslo, Israel se comprometió a permitir la libre utilización de la Orient House a los palestinos. Entonces, la Orient House albergó la sede del Ministerio de Exteriores de Palestina.

Sin embargo, el alcalde de Jerusalén en aquel entonces, Ehud Olmert, hizo todo lo que pudo para dificultar su uso. Se negó sistemáticamente a reunirse con Faisal Huseini y exigió a la Orient House el pago de 300.000 dólares de impuestos municipales, a pesar de que el edificio no se encuentra bajo su jurisdicción, sino en otro país. Además, la Orient House es una sede diplomática y por lo tanto está exenta de pagar tributos.

En 2001 falleció Faisal Huseini, y en agosto de ese año, Ariel Sharon decidió cerrar la Orient House definitivamente. El gobierno israelí confiscó todo lo que allí había: objetos personales, información confidencial sobre el asunto de Jerusalén, documentos referidos a la Conferencia de Madrid de 1991 y la colección de fotografía de la Sociedad de Estudios Árabes, así como documentos y objetos personales de Faisal Huseini.

Desde entonces, una de las exigencias palestinas en todas las negociaciones es la reapertura de la Orient House, que está prevista que sea parte de la sede del Gobierno Palestino, en su capital, al Quds. Israel trata por todos los medios de inutilizar este edificio, para asegurarse que todo Jerusalén queda completamente bajo su dominio. La comunidad internacional ha realizado tímidos esfuerzos pidiendo el fin del bloqueo israelí a la Orient House. El último fue realizado en enero de 2010 por el Cuarteto para Oriente Próximo. (USA, UE, ONU y Rusia)

Es difícil expresar el dolor y la humillación que supone para los palestinos el cierre y saqueo de los archivos de la Orient House. Este edificio, símbolo de la cultura y honor palestinos, está siendo invadido por los hierbajos. Las grietas se van poco a poco adueñando de las paredes, y en unos años, si las cosas no cambian, se acabará derrumbando. Israel está a punto de lograr su objetivo de borrar poco a poco todos los trazos palestinos de Al Quds. Nuestra indiferencia es su mejor cómplice. Feliz café.

martes, 21 de septiembre de 2010

Un poco de alegría

Palestina entera tiene motivos para celebrar, pues una selección palestina está participando el Mundial de Fútbol de Personas sin Hogar, que tiene lugar entre el 19 y el 26 de septiembre en Río de Janeiro. Es un torneo solidario, organizado para lograr favorecer, a través del deporte más seguido del mundo, la integración en la sociedad de quienes menos recursos tienen. Entre sus patrocinadores están la UEFA, la Red Internacional de Periódicos de la Calle y las Naciones Unidas. La de Río de Janeiro es la 8ª edición del torneo, que viene celebrándose anualmente desde 2003.

Los partidos se desarrollan en un campo de "fútbol calle", con 4 jugadores por equipo -3 y el portero- que disputan dos tiempos de 7 minutos. En total participan este año 64 equipos, todos ellos integrados por personas que viven en la calle, exiliados y refugiados.
En el caso palestino, los integrantes del equipo proceden de campos de refugiados en Líbano, donde Israel no puede impedirles la salida. Hasta el momento han disputado un total de 4 partidos de la fase de grupos: Palestina 8-2 Finlandia; Palestina 8-2 Hong Kong; Palestina 1-7 Inglaterra; y Palestina 13-4 Argentina. De momento, con 3 victorias y una derrota, van segundos de grupo, pero empatados con Polonia, con quien jugarán esta noche.

Más allá del resultado, en este torneo lo importante sí que es participar. Y en concreto en el caso palestino, más aún, ya que la selección palestina de profesionales apenas puede jugar en las competiciones internacionales, porque Israel pone limitaciones arbitrarias al movimiento de los jugadores y derriba los estadios que se construyen en Palestina. Por eso, las victorias de este equipo palestino de Personas sin Hogar son ahora mismo motivo de orgullo nacional. Feliz café.