miércoles, 27 de enero de 2010

El dia del Holocausto

Hoy es un día de esos que están cuidadosamente guardados en la memoria colectiva, pues hace 65 años, el 27 de febrero de 1945, se liberó el campo de concentración de Auschwitz. Por eso, hoy se conmemora el día de las víctimas del Holocausto. Esta gran tragedia humana, en la que asesinó varios millones de personas, principalmente judíos, ateos, homosexuales y gitanos, merece ser recordada para que no vuelva a repetirse. Hombres y mujeres fueron encerrados en masa en campos de concentración, por el mero hecho de pertenecer a una etnia, no creer en Dios o tener una orientación sexual distinta a la de la mayoría. El máximo de sufrimiento humano fue rebasado con creces.

La banalización de la muerte, la racionalidad instrumental, el desconocimiento de las verdaderas dimensiones que eso tenía, un antisemitismo que se extendía por el mundo, y un colaboracionismo que incluyó no sólo a alemanes sino también a muchos judíos, los llamados Kapos, supusieron uno de los episodios más penosos de la historia de la Humanidad.

Esperemos que nunca más se vea el ser humano sometido a tales humillaciones por parte de sus semejantes. La percepción de los grupos étnicos o sociales que padecieron en mayor medida esta barbarie han cambiado. Así, la ola de antisemitismo hace mucho que se detuvo en las Playas de Normandía, y los países más poderosos a escala internacional tienen relaciones preferentes con Israel. Los judíos viven como uno más en Estados Unidos, Alemania, y hasta en nuestra Sepharad. La homosexualidad y el ateísmo van haciéndose un hueco en el cajón de la normalidad y los gitanos no parecen correr serios peligros existenciales, a pesar de que muchos de ellos malviven en barracas de las afueras de las ciudades.

Ahora el mundo lo habitan otros ciudadanos, y para nada hay que dejar que esos hechos ya pasados sirvan para configurar las relaciones mundiales actuales. Al igual que a nadie se le ocurriría no negociar con Alemania por haber perpetrado el Holocausto hace muchos años, tampoco hay que tragarse la mentira de que los judíos -ni Israel- corren peligro. Desde luego que hay gente, como Le Pen o el difunto Haider, que prefieren no tener que ver a los judíos, pero les pasa eso mismo con los árabes, los gitanos y todo inmigrante en general, que ensucie la limpieza de su sangre nacional.

También hay presidentes, como el de Irán, cuyas patéticas palabras negacionistas deben ser condenadas. Pero de ahí, a inferir un riesgo serio para los judíos, siquiera para Israel, hay un trecho. Hasta ahora, el único país que ha utilizado la bomba atómica para asesinar vil e indiscriminadamente, ha sido Estados Unidos, contra los japoneses. Parece ser que sólo vemos ese riesgo de extinción de un grupo cuando las amenazas son a Europa, Israel o Estados Unidos. Carecemos de capacidad de empatía, pero siendo objetivos, hay otras poblaciones con mucho mayor riesgo de sufrir catástrofes humanitarias, causadas por los humanos del S.XXI, que Israel, por mucho victimismo que Simon Peres quiera mostrar, advirtiéndonos de que una segunda Shoa es posible. Los iraquíes, por ejemplo, que llevan ya varios años viéndole el rostro a la muerte a diario porque a Estados Unidos se le ocurrió jugar a la guerra del petróleo. O los saharauis, cuya independencia nunca parece llegar. Por no mencionar Cachemira o Afghanistán, reinos del caos. Y no podemos olvidar al pueblo palestino: miles de personas que llevan más de 60 años encerrado en campos de refugiados, el sufrimiento diario de tener que identificarse y humillarse ante los soldados israelís en cada checkpoint, o el muro que rodea sus poblaciones.

Hoy, día del Holocaustro, hemos de diferenciar más que nunca entre judíos e Israel. Los padecimientos sufridos por los judíos y la ola de antisemitismo que recorría el mundo en los años 40 son una cosa, y las políticas violentas de Israel -que cada vez más, generan antisionismo- son algo totalmente distinto. De seguir a este ritmo, me temo que en no muchos años conmemoraremos la muerte de miles de palestinos en esa gran cárcel humana que es Gaza, no sólo por bombas, sino también por desnutrición o desesperación.

Y no debemos olvidar, que en el Holocausto de los años 40´s, ni el mismísimo Vaticano era consciente de lo que pasaba, a pesar de las advertencias de muchos ciudadanos anónimos que se temían lo peor. Ahora es tarde para pedir cuentas de aquel Holocausto, pero es todavía posible evitar que nada similar vuelva a repetirse. Hedy Epstein, superviviente del Holocausto nazi, estuvo en diciembre en huelga de hambre para que le dejaran entran en Gaza, la gran prisión humana. Toda su familia, salvo dos personas, fue asesinada en Auschwitz. Quién mejor que ella para conocer el sufrimiento, y querer a toda costa evitar más penurias a los seres humanos. ¿Y usted, hará algo? Feliz café.

domingo, 17 de enero de 2010

Época de exámenes

Un año más, se acerca la temporada de exámenes universitarios. Como cada enero, los nervios se adueñan por unos días del estudiante. Falej no era una excepción. Esta vez, sólo hay un pequeño cambio: Falej termina la carrera, por fin. La nota de estos últimos exámenes es vital para poder encontrar un buen trabajo. Tras cinco años de esfuerzo, al fin recogerá los frutos.

Falej estudia Ingeniería en la universidad Pública de Al Quds. Es el mayor de cinco hermanos. Su padre fue detenido hace dos años, y aunque sin juicio alguno, fue encerrado en la cárcel por atarse a uno de sus olivos, el día en que los soldados israelís vinieron a limpiar la zona para la construcción del muro. Desde entonces, permanece incomunicado. Su madre trabaja en la tienda de alimentación de Abu Ali, pero con esto no es suficiente para comer. Por eso, los fines de semana Falej trabaja como chófer y traductor para una delegación las Naciones Unidas.

Estos días ya no trabaja, porque quiere centrarse en los exámenes. El primero es hoy mismo. A las 5 de la mañana ha sonado el despertador. Aunque examen es a las 10, Falej no quiere arriesgarse a llegar tarde. La Universidad de Al Quds está a sólo 20km de su casa, pero ha de pasar 2 checkpoints, y quiere evitar las largas colas que se forman a partir de las 7. La autopista, por la que se tarda tan sólo 25 minutos en llegar, sólo puede ser utilizada por los colonos. Él tiene que ir por la carretera mal asfaltada, que va serpenteando entre asentamientos; es la única que por la que los palestinos pueden circular.

Tras unos 45 minutos de trayecto, llega por fin al primer checkpoint. El joven soldado israelí, todavía somnoliento, le pregunta a dónde va. "A la Universidad, señor". - "¿A estas horas de la mañana? ¡No estará ni abierta!" Es un joven más o menos de su edad. Quizás más pequeño. Es bajito y regordete, pero le gusta disfrutar de la superioridad que le da el arma. Como aún no hay nadie más pasando el control, el soldado decide indagar un poco más. "-¿De qué nacionalidad eres?" Falej aprieta los dientes, se traga su orgullo, y dice - "De ninguna, señor". "Bien, puede pasar".

En el siguiente checkpoint no tuvo tanta suerte. Tres soldados hacían guardia. Dos chicos y una chica. Ambos chavales parecían competir por ella, y Falej les proporcionó una oportunidad de oro para hacer alarde de valentía. Le hicieron bajar del coche y poner las manos en la cabeza, mientras lo registraban todo. A uno de los soladados pareció llamarle la atención el libro de Falej, así que se puso a hojearlo. Estaba en Árabe, por lo que no puedo entender nada. Todos los apuntes que estaban dentro cayeron al suelo, sin que el soldado mostrara la más mínima preocupación. "¿Llevas armas pegadas al cuerpo?" "No, señor" "Ahora lo veremos, ¡bájate los pantalones!" Falej respiró hondo, y obedeció. Efectivamente, no llevaba armas.
No contentos con esto, le pidieron el permiso para ir a Al Quds, que Falej enseguida mostró. El otro soldado se metió en la cabina del checkpoint a hacer una llamada. Al salir, dijo "No puedes entrar en Israel, tu padre es un terrorista que está en la cárcel" "¡Pero si llevo entrando todos los días durante 5 años!" "Gran error el nuestro, no nos volverá a pasar. Puedes volver ya para tu casa, hijo de terrorista".

Falej no daba crédito. Llevaba dos semanas preparando este examen. ¡Le faltaba tan poco para poder ser ingeniero! No podía rendirse ahora. Eran sólo las 7.30, así que decidió volver sobre sus pasos e intentarlo por otro checkpoint más al norte. El soldado del primer checkpoint lo miró incrédulo al verle volver tan pronto. Lo retuvo durante más de 1 hora, hasta que pudo contactar con sus compañeros y le aseguraron que no podía pasar.

El checkpoint del norte estaba atestado de gente. Era ya hora punta, y los trabajadores palestinos iban poco a poco haciéndose paso a base de bocinazos. Tan ocupados estaban los soldados con tanta gente, que no perdían tanto tiempo pidiendo la documentación. Con tanta tensión, Falej casi olvida que tenía examen. Finalmente, le dejaron pasar.

A las 12.30 llegó Falej a la universidad de Al Quds. Con lágrimas de rabia, se presentó ante el profesor, quien no dijo nada. No hay necesidad de palabras para explicar lo cotidiano. La Universidad le dio a Falej la oportunidad de presentarse al día siguiente a ese mismo examen. Aunque sus apuntes yacían en un checkpoint, aceptó encantado. Le ofrecieron además estancia gratuita por una noche en la residencia universitaria cercana al recinto, para evitar un nuevo altercado en la frontera.

Aquella noche fue una de las peores de su vida. Aunque no tardó nada en conciliar el sueño, a las 11 de la noche irrumpieron en su habitación 3 soldados israelís, golpeando bruscamente la puerta. Le dijeron que tenían que hacerle algunas preguntas, y que en unos minutos llegaría un traductor para comenzar a entrevistarle. Esos minutos fueron 2 horas, tras las cuales comenzó un largo y ridículo interrogatorio, con preguntas sobre la utilidad de estudiar ingeniería para luego ser un terrorista, sobre sus vínculos como Hamas o sobre si sabía que su padre estaba muriéndose en la cárcel. A las 6 de la mañana se marcharon, dejando en la habitación un tétrico silencio.

A la mañana siguiente, Falej hizo su primer examen. Le salió peor de lo que esperaba, pero aún así, mantenía esperanzas de aprobar. Al volver de nuevo a casa, aturdido por el insomnio y los acontecimientos, se topó de nuevo con un soldado israelí, que llevaba un café en la mano. Sin apenas mirarlo, oyó una voz que decía: "¿Nacionalidad?". Luego el soldado dio un largo sorbo de café.

PD. Querido lector, si usted está ahora de exámenes, le deseo suerte, aunque dadas sus cómodas circunstancias existenciales, dudo que la necesite. Feliz café.

jueves, 14 de enero de 2010

Un ridículo de película

Querido lector, seguro que usted recordará la escena de una de las películas más brillantes de la Historia del cine, "El gran dictador", en la que el asesor de Hynkel le coloca la silla más alta para recibir a Napaloni, de tal manera que éste se sienta en inferioridad. El genial Chaplin nos muestra con este pequeño gesto una excentricidad más del dictador de Tomania, para humillar a líder de Bacteria.

Tomando ejemplo, Israel decidió llevar a la realidad esta misma práctica. La excusa fue una serie de televisión de FICCIÓN emitida en Turquía, en la que aparecían agentes de Israel secuestrando niños. Ante esta "intolerable" emisión, el viceministro de Relaciones Exteriores de Israel, Danny Ayalon, llamó al embajador de Turquía en Israel. (Le aconsejo a este sujeto que llame a consultas al embajador de Estados Unidos, ya que allí se amite "The Big Bang Theory", una serie en la que uno de los personajes es un judío feo y bajito que trata a las mujeres como objetos)

El caso es que el señor Ayalon pidió a sus asesores que se humillara al embajador turco en esa reunión. Y qué mejor manera de hacerlo, que colocándose la silla en un lugar mucho más alto que su interlocutor, y quitando la bandera turca de la mesa. Por si no se entendía su broma, pidió a la prensa que por favor notara la diferencia de altura y fotografiase la mesa, sólo con la bandera israelí.


Por supuesto, Turquia exigió disculpas oficiales, o de lo contrario mandaría a su embajador de vuelta a su país. Finalmente, y tras el nuevo ridículo internacional que ha hecho Israel, han tenido que disculparse públicamente, y parece que los dos gobiernos seguirán sus relaciones internacionales con la toda la normalidad con que se puede uno relacionar con Israel.

Sin embargo, este tipo de conductas prepotentes de Israel, no ayudan a mejorar su imagen internacional, ya de por sí muy deteriorada. Tampoco creemos que los turcos vayan a sentir especial aprecio por un país que humilla a toda una nación. (¿Se imaginan que hubiera pasado si el presidente de Irán hubiera hecho lo mismo con el embajador de Israel?) Y menos aún querrán los turcos a Israel, si hace un año asesinó a 1400 personas en Gaza. Y quizás tampoco ayude el hecho de que en lo que llevamos de año, Israel ya ha matado a 11 palestinos y ha herido a otros 14. Pero ya saben, el principal problema de los turcos es que son antisemitas y antisionistas. Feliz café.

domingo, 10 de enero de 2010

Irving Moskowitz, un millonario que colabora con la ocupación

El Comité de Planificación y edificación de Jerusalén acaba de aprobar la construcción de otro asentamiento más en zona palestina. En concreto, se construirán tres edificios de cinco plantas en el barrio árabe de Shuafat, al noreste de Al Quds, junto a la carretera que va hacia Ramallah. En estas viviendas, financiadas por el multimillonario judío Irving Moskowitz, está previsto que vivan cómodamente unas 50 familias judías. Es curioso que en Shuafat también hay un campo de refugiados palestinos, en el que viven hacinadas más de 20.000 personas.

No es la primera hazaña sionista de Moskowitz. De hecho, este mecenas de la ocupación, se hizo famoso hace por la compra del emblemático hotel Sepherd, situado en el Al Quds, el Jerusalén palestino. Este hotel fue originalmente una villa construida para el gran Muftí de Jerusalén y durante los años 40 se convirtió en el lugar en el que se reunían las élites de la ciudad. Tras la guerra de 1948, pasó a control jordano, y se convirtió en un hotel para peregrinos, el Shepherd. En 1985 fue comprado por Moskowitz, y hace unos meses se aprobó el plan para derribarlo y construir en su lugar un asentamiento para judíos.
Moskowitz nació en 1928 en New York, y tiene su base de negocios en Florida. Se hizo rico con su red de hospitales y con sus casas de apuestas. Es el fundador de la Fundación Moskowitz y por otorgar el premio Moskowitz del sionismo. Pero sobre todo, se le conoce por esta política de financiación de asentamientos por todo el Estado Palestina, y sobre todo en su capital, Al Quds.

Ante las acusaciones de los estadounidenses por entorpecer el proceso de paz, respondió en en el Washington Post, diciendo "Si el proceso de paz es incapaz de digerir la presencia de 50 familias judías más a unos pocos metros del muro occidental y apenas a una milla del Hotel Rey David, entonces su fragilidad no tiene remedio".

Desde este blog queremos pedir la sanción a Moskowitz, como inductor y subvencionador de la ocupación palestina, contraria a las leyes internacionales. Estados Unidos debería tomar medidas legales para que este multimillonario inmoral terminara con sus actividades de destrucción de la memoria palestina y extensión de los asentamientos ilegales, que hacen cada vez más difícil la existencia del Estado Palestino.

Querido lector, espero que este post le permita hacerse una idea de la calaña de la gente que está detrás de la ocupación israelí, y que anote este nombre en su cabeza, para hacerle boicot si alguna vez se le presenta en su vida de consumidor alguno de sus productos. Aquí le dejo un interesante vídeo sobre Moskowitz. No lo vea, no es recomendable aumentar sus remordimientos. Feliz café.

martes, 5 de enero de 2010

Un año de impunidad israelí

Ha pasado ya un año desde el genocidio israelí en Gaza; ha sido un año de impunidad absoluta. Entre diciembre de 2008 y enero de 2009, el grupo terrorista israelí, conocido comunmente como "ejército de Israel", segó más de 1400 vidas palestinas, la mayoría de ellos civiles. Eran niños, mujeres, ancianos, que sólo querían tener, al igual que todos los seres humanos, el derecho a existir.
De los 1400 palestinos asesinados por Israel, sólo uno era un alto mando de Hamás. Además, 5000 personas resultaron heridas por esta operación militar, que algún general bautizó como "Plomo fundido". Por la parte israelí murieron 13 personas, soldados mayoritariamente, y por fuego amigo.

Las bombas israelís destruyeron además una escuela de la ONU, lo que causó 40 muertos; también se derribaron hospitales, casas particulares, centros sociales y mequitas. Israel empleó para perpetrar su barbarie fósforo blanco, una materia que al entrar en contacto con el tejido humano produce heridas incurables. En la foto de arriba pueden verse las consecuencias.

Un comité de las Naciones Unidas estudió el genocidio, del que salió el conocido
como Informe Goldstone, en el que de forma algo ambigüa se condenaba al Ejército de Israel y a Hamás por crímenes de guerra. Este informe fue aprobado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

El siguiente paso se dio el pasado mes de octubre, cuando la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución solicitando a Ban Ki-Moon, Secretario General de las Naciones Unidas, que transmita al Consejo de Seguridad el informe Goldstone, y éste a su vez lo envíe a la Corte Penal Internacional. El documento fue aprobado por 114 votos a favor, 18 en contra y 44 abstenciones. Los votos negativos fueron de Israel, Estados Unidos -ese "maligno antisemita" llamado Obama-, Australia, Canadá, República Checa, Alemania, Hungría, Italia, islas Marshall, Nauru, Micronesia, Países Bajos, Palau, Panamá, Polonia, Eslovaquia, Macedonia y Ucrania.

Como es sabido, el Gobierno español volvió a ponerse del lado de los poderosos, plegándose a los intereses de Israel, y se abstuvo en la votación del informe.

Tras conocer la aprobación del informe, el colono racista y Ministro de Exteriores de Israel, Lieberman, declaraba: "Estoy satisfecho, ya que 18 países en la vanguardia de la democracia mundial y que son mayoría moral votaron en contra y 44 se abstuvieron. Ya sabíamos el resultado de antemano, dada la mayoría automática del bloque de países árabes y no alineados de la ONU, que siempre votan contra Israel"

En estas declaraciones puede verse el poco respeto que Israel siente por las decisiones de la ONU, y por el principio de igualdad en las relaciones internacionales. Es algo esperpéntico que un Ministro de Exteriores haga distinciones entre países y que confiera más importancia al voto de unos frente al de otros.

Pero no nos vayamos por las alturas del poder. Descendamos al terreno árido de la franja de Gaza, donde miles de familias quedaron destrozadas. 1400 esperanzas truncadas. Antes del bombardeo, el 60% de la población padecía desórdenes mentales post-traumáticos, como consecuencia de las bombas y la ocupación. Tras el genocidio, nadie ha podido siquiera entrar a calcularlo de nuevo.

Hoy, día de la cabalgata de reyes, un millón y medio de personas siguen allí encerradas en la cárcel más grande del mundo. Israel impide la entrada en la franja, con la complicidad del corrupto régimen egipcio del dictador Hosni Mubarak. La falta de agua y la desnutrición se hacen cada vez más insoportables. Las enfermedades se multiplican, y los colegios y hospitales no pueden ser reconstruidos, porque Israel no permite la entrada de material de construcción.

Querido lector, le felicito, de verdad, por su capacidad de olvidarse las tragedias de la humanidad. Estoy seguro de que en unas horas, ya no se acordará de la cara del niño palestino quemada por el fósforo blanco. Dentro de un rato, usted disfrutará junto con su familia de la cabalgata y los regalos, y en su mente ya no habrá sitio para quienes no tienen reyes, ni derecho a la educación, ni agua que beber. Feliz roscón y feliz café.

viernes, 1 de enero de 2010

Respuesta al embajador de Israel en España

Esta es mi respuesta al artículo "Israel, Estado judío", de Rafael Schutz:

Sr. embajador:

Tras leer el artículo que escribió usted el día 30 de diciembre en el diario Público, me veo obligado a dirigirme a usted para poner de manifiesto mi disconformidad con sus palabras, que en muchos casos no se ajustan en absoluto a la realidad.

En primer lugar, argumenta usted que el pueblo judío se ha visto amenazado y perseguido a lo largo de la Historia, y que por lo tanto, ello justifica el derecho a tener un Estado propio, sin importar que en el territorio donde ustedes desean ese Estado viva otro pueblo desde hace mucho tiempo, el palestino.

En cualquier caso, si el criterio que otorga el derecho a un Estado es el haber sido perseguido, ¿no cree usted que los gitanos, los ateos, los comunistas o los homosexuales también tienen derecho a un Estado propio? ¿Y por qué no los kurdos, los saharauis o los palestinos?

Por otra parte, dice usted que Israel es el “hogar del pueblo judío” no en un sentido religioso, sino tradicional. Esta afirmación es radicalmente falsa. Las leyes religiosas rigen de facto en muchos lugares de Israel. Por ejemplo los autobuses no circulan los sábados. Eso no es tradición, sino ley religiosa. ¿Y qué me dice de la separación de hombres y mujeres en algunas aceras del Jerusalén israelí? Esto tampoco es tradición, es imposición de la ley religiosa.

No comprendo cómo puede decir que “no hace falta ser religioso practicante para participar de la cultura judía contemporánea”. Habla usted de igualdad de derechos entre religiosos y no religiosos. Sin embargo, veo que se olvida de la Ley del Retorno, que en su artículo 1 dice que todos los judíos tendrán el derecho al aliyah, y que en su artículo 4B define “judío” como “persona nacida de madre judía o que se haya convertido al judaísmo, y que no sea miembro de ninguna otra religión”. Es algo sin precedentes que las leyes de su propio país contradigan las palabras de un embajador, quien trata de maquillar de tradición lo que es pura religión, con el objetivo de convencer a lo que él llama, “el progresismo español”.

¿Cómo es posible que exista igualdad entre judíos religiosos y no religiosos, si para acceder al derecho primero y más básico, como es la ciudadanía, procediendo de un país extranjero. es preciso profesar la religión judía?

Más impactante aún me resulta su afirmación de que el Estado de Israel se ve seriamente amenazado, y que “el mundo ha de reconocer el derecho de los judíos a tener un Estado propio.” ¿Acaso no es suficiente reconocimiento el que Israel sea un Estado miembro de pleno derecho de las Naciones Unidas? Nadie pone en duda el reconocimiento del Estado de Israel dentro de las fronteras establecidas por las Naciones Unidas antes de 1967. Lo que sería intolerable es que el mundo reconociese además las conquistas violentas e ilegales que Israel y sus colonos terroristas han realizado al margen de la comunidad internacional.

Y ya que hablamos de estados amenazados y no reconocidos por el mundo, me viene a la mente el Estado Palestino, que aún no ha sido reconocido ni por Israel, ni por los países de la Unión Europea ni por Estados Unidos. Me parece que dice muy poco de la coherencia del Estado de Israel, el que acuse a Irán o Hamás de no reconocer el derecho de Israel a existir, cuando Israel jamás ha reconocido al Estado Palestino. Un Estado Palestino cuya integridad territorial se está viendo seriamente amenazada por la construcción de un muro que ha sido reiteradamente condenado por las Naciones Unidas y la Corte Internacional de Justicia, y por un corredor israelí que separa Ramallah de Belén, partiendo en dos Cisjordania.

En definitiva, a pesar de que la teocracia no sea el régimen preferido por Europa, ningún país europeo ha dudado en reconocer la existencia del Estado judío de Israel, por lo que no tiene sentido el victimismo israelí en este caso. El paso que Europa debe dar ahora es reconocer un Estado Palestino para el pueblo palestino, a poder ser de carácter aconfesional, en el que convivan musulmanes y cristianos, como lo hacen hasta ahora -y judíos si así lo desearan-; un Estado Palestino al que puedan retornar los millones de palestinos que Israel ha expulsado de su tierra; que conviva pacíficamente con Israel, dentro de las fronteras previas a 1967 y con Jerusalén/Al Quds como capital común.

(El primer post de este año va dedicado a Ignacio Solar, una de las personas más íntegras y lúcidas que conozco y sin cuya ayuda no sería posible este blog.)